Dos gemelas me nacieron
en el jardín de mi casa,
mas una miró hacia el cielo,
la otra la tierra guarda.
Un esbelto talle lucen
de elegante y bella dama,
y encajes no fabricados
se entretejen con sus palmas.
Con brazos de diosa india
se acarician como hermanas,
y cuando las mueve el viento
bailan con garbo y con gracia.
Si la brisa las refresca
cuando llega la mañana,
sus cintas tiñen de verde
derramando alguna lágrima.
Con pinceles de luz tenue
el sol maquilla sus caras,
y sobre el suelo dibujan
relojes de agujas pardas.
Cuando el huracán arrecia
y el viento arranca sus palmas,
sollozos y desconsuelos
vierten, rompiendo su alma.
Y cuando llega el estío
las noches de viento en calma,
en dos diosas se transforman,
en sueños de luna clara.
Dos gemelas me nacieron
en el jardín de mi casa.