La vida no muere nunca
ella es reina y soberana,
los demás somos retoños
temporales de su gracia.
El troco viejo se muere
pero no mueren las plantas
que su semilla sembró
y que nacieron lozanas.
Brotes verdes siempre nacen
aunque viejas sean las ramas,
y sus retoños florecen
con nueva vida y con savia.
Vida por doquier te encuentras,
nidos y nuevas camadas,
unos anillos se rompen,
otros en la cadena se engarzan.
Los campos cuando se secan
esperan a que mañana
de nuevo vistan de verde
el renacer de las plantas.
Los niños llenan de vida
las calles y nuestas casas
siempre hay nuevos eslabones
que sustituyen las faltas.
Siempre las vidas nuevas
alegran las vidas largas
y sintonizan con ellas
supliendo lo que les falta.
Sin vida no hay alegría
ni arroyos en la montaña,
ni aves en los jardines,
ni la dicha en nuestras casas.