Quiero buscar en mi mente
pensamientos trasplantados,
semillas que han florecido
sembradas por los extraños.
Formas que moldean mi casa,
abalorios transnochados
que recubren las paredes
y que la privan de encanto.
Quiero que mi casa luzca
con muros inmaculados
que se recree la luz
formando arabescos blancos.
Quiero recubrir mi alma
de recuerdos siempre gratos,
y que mi vista se pierda
con el vuelo de los pájaros.
Que cuando mire a la tierra,
sólo contemple los tallos
que sostienen la belleza
de amapolas y de nardos.
No quiero seguir la senda
de líderes insensatos,
que no saben lo que dicen
y mienten con desparpajo.
Quiero que mi vida vague
distendida por los prados,
y que mis ojos reflejen
el verdor de los barrancos.
No quiero más ataduras,
sólo los hilos dorados
de Helios resplandeciente
admitiré en mi regazo.
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