No ocultes la luz que has recibido
por miedo al qué dirán los que te observan,
ni temas que se apague su pabilo
y te deje a obscuras y en tinieblas.
No temas que se gaste, o el olvido
aherroje su fulgor entre las nieblas,
que éstas se marcharán a su retiro
huyendo para siempre de esta Tierra.
No ha nacido la luz para morir
sin haber contagiado su sapiencia,
y dadivosa y ufana trasmitir
la vida que atesora, y a sabiendas
donar su llama, sin disminuir
la verdad portadora que conlleva..
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