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domingo, 20 de noviembre de 2016

Jugar con la enseñanza

Los que hemos dedicado toda nuestra vida a la enseñanza hemos sido testigos activos de los tejemanejes que los políticos han tenido y siguen teniendo con la docencia, y cómo juegan con ella, como una carta triunfadora que les permita recoger una abundante cosecha de votos para hacerse con el  poder. Esta cosecha ya la están recogiendo en algunas autonomías, en las que solícitamente prepararon la siembra desde el inicio de la democracia.
Llevamos décadas de gobiernos democráticos, y todos los partidos quieren sembrar la semilla de sus ideologías en los campos vírgenes de las mentes infantiles y juveniles, por eso no se ponen de acuerdo en buscar una semilla neutral y que crezca lozana, sin aditivos interesados. Cada gobierno quiere indicar el camino por el que ha transitar el educando, y cuando lleva un trecho recorrido, tiene que cambiar porque los indicadores con los que se encuentran han sido colocados por otros dirigentes. No nos extrañemos, así no se va a ninguna parte.

viernes, 5 de abril de 2013

La educación un problema nacional


Por desgracia, todos los problemas no se arreglan con dinero, aunque haya quien piense que sí. Y una prueba fehaciente de lo que digo es la educación, hay otros factores, ninguno determinante, pero sí muy importantes, que influyen directamente sobre esta ardua, difícil y delicada labor.Hoy estos factores parece que están olvidados, y somos tan ilógicos, que pretendemos recoger la cosecha sin haber sembrado la semilla.

La educación tiene un factor social muy importante, diría que ocuparía, en una escala de valores, el primer lugar, y el educando tiene que ser consciente de este gran valor.Nacemos en la sociedad, familia, y vivimos y nos desarrollamos en ella. No podemos olvidar que de la sociedad recibiremos todo aquello que entre todos seamos capaces de construir.

Hoy nos domina una filosofía basada en la exigencia de nuestros derechos, a los demás; y esto no es malo, siempre que no olvidáramos que esto no se puede conseguir sin formar ciudadanos responsables, que primeramente se exijan a sí mismos, y cumplan con sus deberes. Pero esta segunda parte, por el sacrificio y renuncia que implica, la estamos olvidando, de tal manera que estamos formando unas personas oportunistas, sin apreciar en su justo punto los valores humanos. La ética la hemos desterrado de los criterios que deben regir la vida social. La vida política no es un buen ejemplo donde se pueda mirar las generaciones que tratamos de educar.

El problema educativo español está sin resolver, y lo peor del caso es que no se ve ninguna intención de nuestros gobernantes por hacerlo. Hay que darle una buena formación al profesorado y hacer una selección adecuada de los candidatos que aspiran a desarrollar esta labor tan importante, pero, sobre todo, hay que tener una legislación que vele por el bien del ciudadano, por su formación humana. Pero no hay forma de poner de acuerdo a los distintos partidos para que dejen aparte sus ideologías y lleguen a un consenso. No se puede seguir, después de tantos años de democracia, sin intentar resolver este gran problema.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Queremos recoger lo que no sembramos

Hemos estado, unos años, en el ámbito económico, recogiendo lo que no hemos sembrado, gastando, a través de los créditos, el patrimonio del futuro, y esta forma de comportarse no ha sido solamente de los gobernantes, aunque también, sino de muchísimos ciudadanos, hasta que nos ha estallado la crisis en las manos. Nadie se cree hoy que la crisis ha sido parida por las hipotecas, ese ha sido un capítulo más en este lío financiero.

Pero no solamente en el ámbito económico nos hemos comportado así, también en el campo moral y ético hemos cometido el mismo error, que ya hace tiempo que estamos pagando. Queremos llevar una vida placentera, sin nada que  contrarie nuestro modo de pensar y de actuar, creyendo que nos podemos permitir, por tener la misma moneda, el nivel de vida de los alemanes y otros europeos, pero no pensamos en su productividad y su eficacia en el trabajo, que es lo que les permite su nivel de vida.

Hoy nadie habla de responsabilidad, de trabajo, de eficacia, de formación humana, y esta despreocupación es la semilla que estamos sembrando en nuestra niñez y juventud. Sin poner estos medios, sin sembrar no podremos recoger una buena cosecha. Hoy todo el mundo vale para todo, y así nos esta luciendo el pelo. Claro, si para presidente de la nación y para ministro, los cargos más importantes de una sociedad estructurada, vale cualquier inexperto, sin formación y conocimientos adecuados, qué podemos esperar del resto de los ciudadanos.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Recordando las aulas

Como he dedicado casi toda mi vida a la docencia, y gran parte de ella en el Valle de la Orotava, con frecuencia me encuentro con exalumnos que me reconocen y saludan, ya son hombres hechos y derechos, han cambiado tanto que me es imposible reconocerlos. Unas veces intercambiamos saludos y nos deseamos lo mejor para el presente y futuro, y otras veces entablamos una conversación, recordando aquellos años pasados. Hoy mismo ha sido la última vez que he tenido uno de estos encuentros con un exalumno.

Hay un tema que siempre me recuerdan con agrado y satisfacción: las clases en el laboratorio de ciencias, el uso de los microscopios y lupas binoculares, los tubos de ensayo, las probetas, los alternadores, las dinamos, los circuitos y montajes eléctricos, la comprobación del Ph de los líquidos, las reacciones químicas, el estudio de los minerales y rocas, la caseta de meteorología y su recogida de datos, y tantas y tantas lecciones impartidas y estudiadas, no de memoria, sino manejando y reproduciendo todo lo que se estudiaba. Más de cuatro alumnos me han confirmado que la carrera de ciencias, que posteriormente estudiaron, nació en ese laboratorio escolar.

Ya jubilado y retirado de estas labores, todavía conservo en el jardín de mi casa una parte sembrada de lirios que usábamos en el laboratorio para ver las células de la epidermis de sus hojas. También sigo mirándo el pluviómetro, la veleta, el barómetro, higrómetro y termómetro.

No se qué habrá sido de los laboratorios que monté en todos los centros en los que desarrollé mi vida de profesor, pero lo que sí puedo afirmar es que eran las clases más deseadas por los alumnos y las más satisfactorias para mi, al confirmar la buena acogida que tenían, aunque implicaran un trabajo y dedicación añadidas.

No añoro los años de docencia, porque la vida del ser humano está dividida en etapas, y ahora me toca vivir una diferente, pero sí que estoy satisfecho de haber vivido aquellos años y haber contribuido a la formación de muchos ciudadanos.

sábado, 6 de agosto de 2011

¿Vuelve el Certificado de Escolaridad?

Mucho se ha hablado, y con razón, de los malos resultados de la educación en España. Las encuestas nos colocan en los últimos lugares, por detrás de países emergentes, que gastan muchísimo menos dinero que nosotros en educación. Se han hecho muchas cosas mal y se siguen haciendo, pero como en este bendito país se sacrifica todo a la política, pues no nos extrañan estos resultados. Los grandes temas de la nación no se pueden dejar en manos del partido de turno, que gane las elecciones y que haga unos planes a su imagen semejanza, esto es un disparate, los planes deben hacerse mirando  las necesidades de la sociedad. Estos temas tienen que tener una ascendente continuidad, y para ello deben de elaborarse entre todas las fuerzas sociales.

Estamos mal acostumbrados a que cada gobierno haga su plan de estudios permeado de su ideología, introduciendo  novedades sin contrastar y abandonando prácticas que habían dado buenos resultados. Están obsesionados los políticos con adoctrinar a la niñez y juventud, para poder cosechar sus frutos, en forma de votos.

Las editoriales y los libreros se quejan, y no les falta razón, de los contínuos cambios que les obligan a desechar libros y otro material didáctico, simplemente por cambiar, más que los contenidos, la forma de presentarlos, con la correspondiente pérdida de dinero que esto conlleva.

En la antigua E.G.B., que ha sido el mejor plan que se ha confeccionado hasta ahora, había dos formas de terminar ese ciclo de estudios: el que había aprobado los ocho cursos, obtenía el título de Graduado Escolar, y el que no lo conseguía, el Certificado de Escolaridad, con éste podía pasar a estudiar un curso puente para acceder a los estudios de formación profesional. Era una forma muy acertada de abrirle a todo el mundo la puerta de un futuro trabajo cualificado, y de no dejar a nadie estancado. Pues bien esta fórmula se abandonó en planes porteriores, con el correspondiente perjuicio para una clase de alumnos que necesitaban otro camino. Había que tratarlos a todos por el mismo rasero. Crasa ignorancia, lo justo no es tratar a todos igual, sino tratarlos según sus necesidades.

Parece ser, que esta modalidad va a volver de nuevo, le damos la bienvenida y se lo agradecerán un buen número de jóvenes.

martes, 19 de abril de 2011

Un poco de historia reciente de la educación en España.

Desde el año 1957 que comencé mi labor educativa y docente hasta el año 2003 que me jubilé, he sido partícipe y testigo del devenir de la educación en nuestro pais. Haciendo un somero análisis de estos años, tengo que decir que ha sido una lástima el no haberlos aprovechado como se debía haber hecho, y haber llegado a los resultamos que hoy tenemos que lamentar.

Hasta el año 1970 solamente teníamos las escuelas populares,que no cubrían todas las peticiones, lo que implicaba que una parte de los niños se quedaban sin escolarizar. Estaban muy mal atendidas, muchas de ellas tenían como aula la parte baja de una casa, sin condiciones higiénicas adecuadas. El material muy escaso y los sueldos de los maestros tan bajos que, muchos de los que habian estudiado la carrera de magisterio se didicaban a otros trabajos mejor remunerados.

Es en 1970, con el ministro José Luis Villar Palasí, y la Ley General de Educación y Financiación de la Reforma Educativa (E.G.B.) cuando comienza una nueva era para la educación en España. Se suprime el bachillerato elemental y se sustituye por la segunda etapa de la E.G.B., ésta constará de 8 cursos, y los alumnos deberán estar escolarizados hasta los 14 años.

Se empiezan a contruir colegios y poco a poco se van dotando de estos centros a todos los barrios de pueblos y ciudades. El profesorado recibe esta ley con mucha ilusión y comienza una labor de preparación y perfeccionamiento, sin mirar las horas fuera del horario escolar y sin remuneración alguna que le dedican a esta labor, pagándose de su bolsillo los desplazamientos. Pero la ilusión por la superación y el servicio a una sociedad nueva pagaban todos estos sacrificios.

El nivel de la segunda etapa era bueno, y los chicos salían con unos conocimientos y unos hábitos satisfactorios. El profesorado se dedicaba con entusiasmo a su labor, porque estaba viendo que su trabajo era frutífero. Los chicos, en su inmensa mayoría, recibían las enseñanzas con agrado y trabajaban a gusto, dentro de un ambiente de superación, trabajo y respeto a los profesores y compañeros. Este estado de cosas dura unos pocos años.

Con la entrada de la democracia, la política empieza a entrar en los centros, y éstos se sienten afectados de varias formas: hay un afán por acaparar, por parte de los políticos, los puestos directivos, apartando de estos cargos a los profesionales independientes y mejor preparados. Se usan estos cargos como trampolín para situarse en la política, una vez conseguido esto, se abandonan.

Pero lo peor del caso es la cantidad de leyes que salen, aplicando criterios políticos a los centros escolares.Poco a poco se le va quitando al profesorado la autoridad que necesitan para poder desarrollar con eficacia su labor, fomentando un "coleguismo" que conduce a la falta de respeto y aprecio.

Los niveles de exigencia se bajan de una forma alarmante, igualando por abajo y aprobando a los alumnos que no trabajan lo suficiente. El alumno bueno se siente desmotivado y el que no quiere estudiar se hace dueño de las clases, impidiendo en muchos casos el poder impartir la enseñanza con normalidad. Se olvidan prácticas y normas pedagógicas fruto de años y diría que de siglos de experiencia, y se quieren sustituir por una libertad mal entendida que solamente lleva a la falta de trabajo y esfuerzo y  a una falta de respeto de todo y de todos. Este estado de cosas se refleja en el rendimiento académico, a todos los niveles, pasamos a estar en los últimos puestos en rendimiento escolar, y cada vez que se hace un estudio a cualquier nivel, ocupamos los peores puestos. Esto es vergonzoso. Así hemos llegado a una situación que nadie la quiere, pero que todos hemos contribuido a crearla.

martes, 29 de marzo de 2011

Jubilación del profesorado a los 67 años

"El Gobierno ha propuesto a los sindicatos de la función pública elevar a 67 años la edad de jubilación de los funcionarios del régimen de clases pasivas del Estado, que encuadra a la mayoría de los funcionarios docentes, y "armonizar" así dicho régimen con el general de la Seguridad Social."

Una vez más asistimos, indefensos a los atracos de estos gobernantes que hace tiempo deberían haberse marchado a su casa, por ineptos. En este afán recaudatorio y de ahorro que se han propuesto ahora, hay de donde sacar el dinero: obras innecesarias, policías autonómicas, televisiones, asesores, sueldos desorbitados, maquinaria burocrática innecesaria, privilegios... y un largo etc. Pero no, a estos sectores de privilegio no les quieren tocar porque son los suyos, hay que machacar al trabajador y rebajarle, de una forma y otra, lo conseguido hasta ahora.

La función educativa en los niveles de infantil, primaria y ESO requieren del docente un derroche de energía para poder manejar adecuadamente a 25 o 30 niños, máxime hoy día que el respeto, las buenas formas y la colaboración de los padres, en muchos de los casos, brillan por su ausencia.

Una persona a los 67 años, salvo casos excepcionales, no tiene ya esa energía que se necesita, y lo común es que en una gran parte de las personas de esta edad, la salud se resienta y tengan alguna enfermedad. Con respecto al profesor, es una injusticia prolongarle la vida laboral si no está en condiciones de desarrollarla adecuadamente. Y en cuanto a los alumnos, mal servicio se les hace, teniendo un profesor mayor y en muchos casos enfermo y en condiciones precarias, con las bajas correspondientes y la falta de sustitutos.

¿Nos imaginamos en una casa a un abuelo o una abuela cuidando a 25 nietos? Si a veces una madre joven no puede con dos o tres hijos...Como estamos acostumbrados, en esta legislatura, a convivir con el despropósito y con el disparate, pues no sabemos a dónde vamos a llegar. No creo que ningún padre de alumno apruebe esta medida tan irracional, ya que los alumnos serán tan perjudicados como el mismo profesor.

Espero que los sindicatos no se dejen convencer con ninguna falacia y rechacen de plano esta consulta que se les ha tramitado. Como la enseñanza en España goza de tan buena salud, nos podemos permitir el lujo de agravarla aún más.

miércoles, 16 de marzo de 2011

La enseñanza secundaria es el eslabón débil del sistema educativo, dice un equipo de investigación de la ULL

"Fracaso escolar, abandono prematuro y una formación del profesorado cada vez más cuestionada. La enseñanza Secundaria es "el eslabón débil" del sistema educativo, no solo en Canarias, sino también en el resto del país. Los alumnos que terminan estos estudios y deciden ingresar en la Universidad protagonizan a veces un aterrizaje forzoso, un serio problema de adaptación que, en demasiadas ocasiones, desemboca en el fracaso académico."

Los que hemos dedicado toda nuestra vida a la enseñanza somos conscientes de los fallos del  sistema educativo, del actual y de los de tiempos pretéritos. Señalar que el eslabón débil del sistema educativo es sólo la enseñanza secundaria es una parcialidad, hay más eslabones débiles en el sistema educativo canario, ya que la universidad no es precisamente ningún eslabón fuerte.

Existen muchas causas de los malos resultados y de la escasa preparación con que salen nuestros alumnos, tanto de secundaria como de la universidad, pero esta culpa hay que repartirla justamente entre todos los que la tienen.

La formación del profesorado de secundaria y de universidad deja mucho que desear. Pueden tener una buena o aceptable formación en sus respectivas áreas, pero para ser un buen profesor no basta con tener una licenciatura o un doctorado, esto es solamente la base. Todos conocemos eminentes licenciados y doctores, que incluso destacan en su materia, pero que como profesores son una nulidad, no aprueban con ellos ni los números uno de la clase, porque no saben trasmitir adecuadamente los conocimientos ni confeccionar un examen que sintonice con lo esencial de la materia estudiada, sino que a la hora de valorar los conocimientos del alumno, salen por los cerros de Ubeda. Estas personas no pueden dedicarse a la enseñanza, están haciendo un daño incalculable.

Las pruebas de selección del profesorado valoran solamente los conocimientos teóricos, no si sabe enseñar o no. De nada le sirve a un alumno tener por profesor a una lumbrera si no se entera de sus explicaciones, y si finalmente le valora de forma inadecuada.

Falta en nuestro sistema educativo, en la universidad, la carrera docente para secundaria y universidad, así como existe para infantil y primaria, y mientras esto no se remedie, no tendremos sistemas de enseñanza eficaces y acordes con los tiempos.

Por último, yo le recomendariá a este grupo de profesores universitarios que van a hacer el estudio sobre las enseñanzas medias, que ampliaran su labor, e incluyeran también las enseñanzas universitarias en nuestra comunidad autónoma, muchos estudiantes y padres se lo agradecerían.

jueves, 23 de diciembre de 2010

¿Sólo fracaso escolar?

Es natural que sienta cierta debilidad por todos los temas que atañen a la educación, mi vida la he dedicado por completo a este quehacer, pensando siempre, que aunque era mi medio de vida, también hacía una labor social de primer orden, por lo que siempre me he sentido a gusto en mi profesión.

Desde mi primeros tiempos de docencia, allá por los años de 1957, ya han pasado lunas, hasta los días de hoy, ha habido muchos cambios, pero yo diría que en lo accesorio, en lo instrumental, en la posibilidad de que todos los ciudadanos tengan acceso a un centro escolar, en no crear niños enciclopedias, con todos los inconvenientes que esto trae consigo, pero en la auténtica formación de valores humanos y hábitos beneficiosos, no sólo no se ha avanzado, sino que se ha retrocedido, y es porque existen corrientes ideológicas que no consideran beneficiosos estos valores.

Dado por sentado, que en los años que llevamos de democracia, deberíamos haber avanzado más, y es que se han cometido muchos errores de todos los órdenes.Fomentar una pedagogía del aprendizaje basada en el juego y en la falta de trabajo es un grandísimo error.

Pero no era este el punto que quería tratar hoy, sino el del fracaso escolar.No me gusta esta terminología.Cuando comparamos nuestros resultados en educación con los de otros países de Europa, más avanzados que nosotros, no podemos sacar la conclusión de que, porque ellos sean mejores, nosotros hemos fracasado. ¿ Por qué no sacamos también la misma conclusión en el campo de la insdustria, la sanidad, los servicios sociales y muchísimos otros campos a considerar? ¿Por qué no hablamos del fracaso industrial, del fracaso de sueldos, del fracaso de servicios sanitarios...etc...?

La labor educativa tiene que partir de una premisa, y es que el hombre libre, la acepte, y acepte poner los medios para superarse y adquirir unos valores y unos conocimientos que le van a exigir una gran dosis de sacrificio. Si esta aceptación falla, fallará todo el sistema, y estaremos dando palos de ciego. Y esta aceptación no solamente debe hacerse por parte de los niños, sino sobre todo por parte de los padres. Hoy dia, una parte de nuestra sociedad ha renunciado a todo lo que no sea tener una cierta cantidad de dinero que le permita adquirir las cosas materiales que llenan sus apetencias.

Para transformar una sociedad se necesita mucho tiempo, es una labor lenta que requiere ir paso a paso,  sin pausas, pero también, sin acelerones que rompan la armonía del proceso, y mucho menos cambiando contínuamente y cortando los hilos directores, según las apetencias de los gobiernos de turno. No caigamos en la tentación de querer conseguir un cambio de la sociedad en una generación ni en dos.

domingo, 19 de septiembre de 2010

La mentira de las estadísticas.-P-

Todos sabemos la falsedad que guardan ciertas estadísticas y porcentajes, y sobre todo cuando se ocultan los datos que se han tomado para confeccionarlas. Acabo de leer en la prensa, que la media de profesor/ alumnos, en España es de 11,3 alumnos por profesor y en Canarias de 12,4. Esto dicho así, nos induce a sacar la conclusión de que estamos viviendo en Jauja, cosa que no es verdad. No sé quién ha hecho el estudio, ni qué datos ha tomado.¿ Ha incluido en el número de docentes a los profesores liberados, en cargos políticos y sindicales y otros organismos, y que cobran del presupuesto de las distintas consejerías de educación?.-

Las cuentas no me salen. No ignoro que hay algunas clases de enseñanza media, que imparten asignaturas optativas, en la que la ratio es un poco baja, pero esto es la excepción, lo general es que en cada clase haya una media de 25 a 30 alumnos. En mi dilatada vida de docente, ni a mí ni a mis compañeros nos ha tocado nunca gozar del número de alumnos del que habla este estudio.

No se pueden incluir en la nómina de profesores a aquellos que no dan clase, aunque cobren del presupuesto de educación. Hay que tomar como dato fiable, aquel que arroja la realidad de los centros, y esta realidad duplica la relación profesor/alumnos que nos dice el estudio.

lunes, 10 de mayo de 2010

Educar a cambio de......

Hoy nos quejamos mucho de que una parte de nuestra juventud ha perdido los valores tradicionales y el respeto por las cosas y personas, y es verdad. Los que hemos estado dando clase, en estos últimos años, hemos padecido en las aulas comportamientos que hace años jamás hubiéramos sospechado que podrían darse, siendo ésta una de las razones por las que el profesorado acelera la hora de su jubilación. Pero no me voy hoy a referir a los colegios ni a los maestros y profesores, sino a los padres. En la educación en casa, hemos roto muchas normas que ponían en práctica nuestros padres, quizá no todas perfectas como obras humanas que son, pero que daban resultado. ¿Por qué normas las hemos sustituido hoy?.....

El padre no es un amigo ni un colega del hijo, es una persona madura y formada, cuyos criterios y valores deben ser superiores, por lógica, a los del niño, y entre padre e hijo no se pueden intercambiar criterios y valores, de igual a igual, como si fueran los cromos que los colegas se cambian entre si. El niño no puede llegar a la conclusión de que lo que dice él tiene el mismo valor que lo que dice su padre o madre y por tanto puede hacerle caso o no.

Hay una forma bastante generalizada de educar, consistente en que el niño hace una cosa
a cambio de un regalo. Si haces esto, yo te doy..... de esta forma desvirtuamos el auténtico valor de la norma y enseñamos al niño a no apreciarla, creciendo en un desprecio de la misma.
Tenemos que saber trasmitir a los niños que esas acciones, que les exigimos, tienen valor por sí mismas y que debe sentirse contento cuando las practica. Da la impresión que las normas educativas y los valores que hemos de inculcar en nuestros hijos son medicinas amargas que hay que tragarlas valiéndonos del azúcar del regalo. Una buena educación tiene una entidad y un valor excelso por sí mismos, sin que tengamos que aliñarlos con sucedáneos intrascendentes.

miércoles, 3 de marzo de 2010

El pobrísimo lenguaje de los jóvenes.-P-

Hay que oír hablar, entre ellos, a los jóvenes de nuestro tiempo. Qué lenguaje tan pobre tienen, cuatro palabras, muchas de ellas malsonantes, unos pocos términos ingleses, de moda, y basta de contar. Es la generación, con estudios, que habla peor el idioma castellano.

Todo esto comenzó por la imitación del lenguaje de los grupos marginales que nos llegó a todos a través de ciertas películas protagonizadas por jóvenes delincuentes que se expresaban con una jerga peculiar propia. Es verdad que se expresaban con un desenfado y una frescura que causaban hilaridad y suscitaban una cierta simpatía, al oirlos hablar. Aquello cayó bien, sobre todo a los jóvenes, y comenzaron a imitar esta manera de expresarse. Pero claro, las jergas son muy limitadas, tienen poco vocabulario, de ahí que se haya empobrecido, de forma preocupante,
el léxico de nuestra juventud actual, incluyendo a los universitarios.

Por otra parte, es un lenguaje irreverente, no respeta nada. Es lamentable oir a niñas quinceañeras cómo sueltan por sus bocas las palabras más soeces, con toda la tranquilidad del mundo, incluso aplicándoselas a las mismas compañeras del grupo, que no muestran el menor grado de desagrado por tales palabras, se quedan igual que si se le hiciera un elogio.

Pero si hay algo que llena y colma la medida de lo intolerable, por falta de sensibilidad, de afecto y reconocimiento, es la desafortunada y soez expresión, usada con mucha frecuencia, y que alude a la madre y al oficio, que dicen es el más antiguo del mundo, ejercido por la mujer. Esto no tiene nombre, cómo se desprecia y ofende al ser querido más respetado, hasta ahora, en nuestra civilización de siglos. Cuando oigo esa expresión, pierdo el respeto por la persona que la pronuncia. Una madre no puede ser tratada de esa manera.

sábado, 30 de enero de 2010

Profesores españoles,mal formados.-P-

España tiene una gran laguna en el campo del profesorado de enseñanzas medias y universidad, la educación infantil y primaria es distinta. Para ser maestro de infantil y primaria se estudia la carrera de magisterio con materias adecuadas para conocer al niño y cómo enseñarle. Se estudia pedagogía, sicología, didáctica y otras materias afines que preparan al futuro profesor y lo dotan de los instrumentos adecuados y los conocimientos necesarios para realizar su labor de la mejor manera posible. Existe la carrera del docente, que es lo más lógico.

En enseñanzas medias y universidad no hay ninguna carrera específica de profesor, se hace una licenciatura en una materia y si el devenir del tiempo no te da otra salida, recalas en la enseñanza, muchísimas de las veces sin pensarlo y sin desearlo, pero no hay otra alternativa laboral. No dudamos que estos licenciados dominen sus respectivas materias, pero sí nos atrevemos a afirmar que un licenciado no es lo mismo que un profesor, éste tiene que tener además otra formación, una vocación y otros conocimientos. Los alumnos que cursan las enseñanzas medias se encuentran en una edad evolutiva difícil, teniendo cada vez más influencias externas, que en nada les ayudan a vivir una vida de trabajo y responsabilidad, necesitan de un tutor y de unos profesores especialistas en el conocimiento de estas conductas y de la sicología juvenil, para darles el trato y las terapias adecuadas, y para esto no están preparados los simples licenciados de una facultad universitaria.

Es necesario implantar en España, como existe en otros países, los estudios de profesor de enseñanzas medias y universitarias, en las que además de las materias propias de una licenciatura, se añadan las de pedagogía, sicología y didáctica. No nos engañemos diciendo que hoy existe un curso que tienen que hacer los que aspiran a ser profesores de medias. Todos sabemos la ineficacia de este curso y cómo se lleva a cabo. Esto es querer llenar una laguna con el agua de un grifo.

Tampoco quiero que saquen la conclusión de que el fracaso escolar, que padecemos, se deba exclusivamente a esta falta de preparación del profesorado, no. El fracaso escolar es mucho más complejo y depende de muchas más variables, pero creo que una de esas variables es, sin duda,
esta falta de preparación en el profesorado, a nivel medio y a nivel universitario.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Lo bien hecho molesta a los mediocres.-P-

Hoy 15 de septiembre, mientras conducía, oía la emisora de radio nacional de España, y uno de sus contertulios de la mañana se montaba una perorata sobre la educación. No he oído más disparates juntos en toda mi vida, en tan poco espacio de tiempo. Era el clásico lenguaraz que de todo despotrica, con un aire desenfadado y de autosuficiencia, ridiculizando la labor de los antiguos inspectores de enseñanza primaria y atacando a todo lo que fuera autoridad en las aulas. Se sentía contento con el actual estado de la enseñanza, no se si habrá leído los estudios, a todos los niveles, hechos por distintas organizaciones, en los que quedamos peor que los países tercermundistas. Pero también cabe otra posibilidad, y es que haya pertenecido a ese grupo de alumnos que hace imposible impartir enseñanza en las aulas y que no dejan trabajar ni a los profesores ni a los alumnos que lo desean.


También despotricaba de la iniciativa de la comunidad de Madrid de volver a potenciar la autoridad del profesorado en las aulas. Es el típico individuo que se opone a todo lo que no sea hacer lo que a uno le de la gana, sin medir los resultados que esto acarrea.


Hace tiempo que las autoridades que nos desgobiernan deberían haber puesto remedio a esta situación nefasta que deseduca a los alumnos y que hace un daño enorme a los futuros ciudadanos. Hay que volver al trabajo, a la superación,a las buenas formas, al respeto a los demás, a la responsabilidad, a todos aquellos valores humanos perdidos y que nunca jamás se debía haber consentido que desaparecieran de la sociedad.

La calidad y resultados obtenidos hoy son muy inferiores a los que se obtenían hace décadas, cuando los medios de que disponía la enseñanza eran muy inferiores a los que posee hoy. De nada vale tener todos los medios del mundo, si el enfermo no quiere tomar las medicinas. Se dedican muchos millones a una enseñanza y educación y no se recogen los frutos que se debían recoger, es una muy mala inversión. No es que sea mala inversión el dinero empleado en educación, es que ésta, en muchísimos de los casos, no deja de ser una simple guardería, y las guarderías no deben ser tan caras.

Esta sociedad tiene que trabajar por conseguir una buena educación y formación de sus ciudadanos, procurando que cada persona desarrolle las capacidades de las que está dotado. Hay que buscar la perfección relativa, aunque esto le moleste a tanto mediocre que se encuentra diseminado a lo largo y ancho de la geografía española.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Los malos resultados de la educación

Entre todos la mataron y ella sola se murió,así reza el refranero español,y eso es lo que ha pasado en España con la educación-enseñanza. Desde que comenzó la democracia, los políticos no han tenido la visión y la generosidad suficiente para considerar este tema tan importante, como un asunto de estado, sino que cada partido lo ha tratado como un campo a sembrar con sus propias formas de enfocar la vida y recoger el día de mañana una cosecha afín con la semilla sembrada. Nefasto error, cuyas consecuencias las estamos sufriendo hoy dia.
La labor educativa es muy compleja y necesita tener en cuenta muchas variables, hay que valorar, porque es totalmente necesario,el esfuerzo personal, la responsabilidad,l a sensibilidad por las materias a estudiar y el enriquecimiento que éstas nos proporcionan y que nos van formando como personas.
Pues bien, muchas de las leyes, emanadas de la legislación sobre enseñanza, no han inculcado para nada ninguna de estas variables, totalmente necesarias, sino todo lo contrario. En lugar de valorar y estimular el trabajo, el esfuerzo, la superación... se han ignorado estos temas y claro, sin trabajo y estudio no se pueden conseguir niveles aceptables en los resultados conseguidos por los alumnos.
Otro de los errores nefastos ha sido la inadecuada corrección de las conductas no correctas de los alumnos, llegando a tales extremos, que en muchos centros, no existe el ambiente apropiado para desarrollar una docencia con normalidad.
Al profesor se le ha privado de su auténtica autoridad para que pueda llevar a buen término la labor que tiene encomendada de educador-enseñante.
Solamente he apuntado algunos de los puntos que han influido negativamente y que nos han conducido al estado actual de malos resultados, hay muchos más: medios materiales, padres, profesores, medios de comunicación, ambiente social etc...pero la extensión de este escrito no permite desarrollar.

domingo, 22 de marzo de 2009

¿Qué ha pasado con la educación?

Si analizamos hoy a dos personas, una perteneciente a la juventud y la otra a la edad madura, constataremos que la primera tiene más conocimientos, porque ha tenido la oportunidad de estudiar, cosa que no sucedió con la primera, pero es menos educada que la madura. Los conocimientos ,por sí solos, no educan, si no hay una reflexión sobre ellos y una aceptación de su bondad y de su potencialidad para formarte como persona.


¿Qué hacen los padres y los profesores?.-¿Educan?.-¿Enseñan contenidos?.-Hay de todo,pero en la masa parece destacar la falta de principios, de modelos. Los medios de comunicación, sobre todo, la televisión presenta una forma de vida fácil, cómoda, con poquísimo esfuerzo y como lo fácil y lo cómodo nos gusta a todos, nos impregna y ambienta en una vida irreal que termina en una insatisfacción vital.