Existe una forma de ver la vida que nunca me ha gustado, la de aquellos que en este mundo de claroscuros, solamente ven nieblas y sombras, será quizá porque padezcan un certo albinismo sicológico, o puede ser también, que vivan cómodamente aletargados en la oscuridad. Por suerte para los humanos, que formamos esta sociedad, las luces superan en mucho a las sombras, el bien sobresale en gran medida sobre el mal. Pero, incongruencias de la vida, el bien no tiene buena prensa, ni es noticia, parece que los medios de comunicación se complacen en hacernos llegar las cosas desagradables de la vida.
El pesimismo es una lacra que si contamina la sociedad la debilita, corta las alas de la superación , y el sano progreso, y se ensimisma en una falsa impotencia inoperante.
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martes, 30 de enero de 2018
TODOS SOMOS IGUALES.
TODOS SOMOS IGUALES.
No hay nada más inexacto que la afirmación que quieren poner de moda los neoprogresistas:"Todos somos iguales". Nadie es igual a otro, y menos mal, menudo aburrimiento si esto fuera cierto. Cada uno es diferente de los demás, con su bagaje de cosas positivas y su carga de cosas negativas. Cómo va a ser igual un sabio que un analfabeto, un profesor que un aprendiz, un médico que un paciente. Y es que el principio de: "todos somos iguales ante la ley", hay quien torpe o maliciosamente lo ha querido generalizar, y de ahí viene esta falsa conciencia que quieren imponer en la sociedad. Esto, como quieren ver algunos, no tiene que ver nada con la discriminación, sino con el reconocimiento de los valores de cada persona, pues bien, hoy hay tal ignorancia de ideas que lleva a confundirlo todo formando un batiburrillo caótico. Cada vez hay menos claridad de ideas.
No hay nada más inexacto que la afirmación que quieren poner de moda los neoprogresistas:"Todos somos iguales". Nadie es igual a otro, y menos mal, menudo aburrimiento si esto fuera cierto. Cada uno es diferente de los demás, con su bagaje de cosas positivas y su carga de cosas negativas. Cómo va a ser igual un sabio que un analfabeto, un profesor que un aprendiz, un médico que un paciente. Y es que el principio de: "todos somos iguales ante la ley", hay quien torpe o maliciosamente lo ha querido generalizar, y de ahí viene esta falsa conciencia que quieren imponer en la sociedad. Esto, como quieren ver algunos, no tiene que ver nada con la discriminación, sino con el reconocimiento de los valores de cada persona, pues bien, hoy hay tal ignorancia de ideas que lleva a confundirlo todo formando un batiburrillo caótico. Cada vez hay menos claridad de ideas.
viernes, 7 de octubre de 2011
¿Depresión o débil personalidad?
Hoy estamos tan acostumbrados a oír que fulanito o menganito está depresivo, que ya ha llegado hasta el colmo esta dolencia síquica moderna. Ahora se han inventado lo de la depresión postvacacional, es decir, que le cuesta a la gente dejar la gran vida de no hacer nada y cambiarla por el trabajo de cada día. Bueno, eso siempre le ha costado a todo hijo de vecino, pero decir que este cambio desemboca en una depresión, creo que es exagerar bastante.
Lo que si sucede hoy día es que estamos asistiendo a una falta de formación y fortalecimiento de la personalidad de los individuos. La educación en valores éticos, enriquecedores de la personalidad humana han desparecido de muchísimas familias y centros educativos. Se conforman con la instrucción, han hecho desaparecer todo aquello que implique algo de dificultad en la vida del niño y del joven, éste no afronta, en su vida, nada que le obligue a vencer con su esfuerzo y trabajo la más mínima dificultad.
Estamos educando a los niños para una vida social que no existe, una vida plácida, fácil, que te regala todo lo que necesitas, y esto es una fatal equivocación. No ejercitamos a nuestra niñez y juventud en vencer dificultades, en tomar responsabilidades personales, en hacerle frente a las carencias y situaciones con las que se han de encontrar en la vida laboral y social. Su voluntad y su mente no están acostumbradas a sobreponerse, a sacrificarse, con constancia, para conseguir una meta. Ante contratiempos normales de la vida se sienten derrotados y deprimidos, y es que síquicamente no están armados para esta lucha. Hemos creado personalidades débiles, creyendo que les hacíamos un bien, y lo que hemos hecho ha sido formar personas incapaces de afrontar los avatares de la vida.
Lo que si sucede hoy día es que estamos asistiendo a una falta de formación y fortalecimiento de la personalidad de los individuos. La educación en valores éticos, enriquecedores de la personalidad humana han desparecido de muchísimas familias y centros educativos. Se conforman con la instrucción, han hecho desaparecer todo aquello que implique algo de dificultad en la vida del niño y del joven, éste no afronta, en su vida, nada que le obligue a vencer con su esfuerzo y trabajo la más mínima dificultad.
Estamos educando a los niños para una vida social que no existe, una vida plácida, fácil, que te regala todo lo que necesitas, y esto es una fatal equivocación. No ejercitamos a nuestra niñez y juventud en vencer dificultades, en tomar responsabilidades personales, en hacerle frente a las carencias y situaciones con las que se han de encontrar en la vida laboral y social. Su voluntad y su mente no están acostumbradas a sobreponerse, a sacrificarse, con constancia, para conseguir una meta. Ante contratiempos normales de la vida se sienten derrotados y deprimidos, y es que síquicamente no están armados para esta lucha. Hemos creado personalidades débiles, creyendo que les hacíamos un bien, y lo que hemos hecho ha sido formar personas incapaces de afrontar los avatares de la vida.
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