Existe tal mezcolanza y manipulación entre estos tres conceptos, que cada uno los emplea a su imagen y semejanza, sobre todo cuando los usa como medio para defender posturas políticas, religiosas o de cualquier otra índole.
Los pueblos poco cultivados, empobrecidos en sus bienes y en sus ideas, se agarran a lo poco que tienen, y en cierto modo, esto es natural, tienen pocas opciones ideológicas para poder profundizar en nuevos conocimientos y poder comparar lo nuevo con lo viejo y sacar conclusiones para adoptar nuevas posturas en su vida. Por eso son tan apegados a la tradición, aunque algunas prácticas de ésta no sean nada convenientes, en los tiempos actuales. Las nuevas generaciones, más cultivadas, con conocimientos más objetivos, y liberados del gran monstruo del "qué dirán" van pasando de estas tradiciones añejas, filtrando el comportamiento pretérito del hombre y quedándose con aquello que merece la pena conservar, a la luz de un examen objetivo y de progreso. La evolución de los pueblos es lenta, hay que hacerla sin prisas, sin traumas, sin imposiciones, ella misma se va haciendo poco a poco.
En las culturas de los pueblos, si por cultura entendemos el conjunto de normas que rigen el comportamiento de los mismos, tendremos que distinguir qué normas respetan la dignidad humana y todos sus derechos y cuales no. Evidentemente, pretender que se respeten normas que atentan contra la libertad y dignidad humana, es tanto como pedir que aprobemos el delito, la injusticia......etc. Eso de que hay que ser respetuosos con las culturas de los pueblos, hay que entenderlo. Las culturas no se pueden imponer, deben de ser libres y menos servirse de éstas para privar de libertad a los ciudadanos, convirtiéndose en un instrumento en manos de la intolerancia y tiranía.
Por encima de la cultura y la tradición está la libertad, cada uno somos dueños de nuestra vida, y libremente hemos de escoger aquellas creencias y normas que creamos más idóneas. Hay que rechazar aquellas culturas que se imponen a la fuerza, incluso con la pena de muerte para aquellos que no aceptan alguno de sus preceptos. Esto no es cultura, esto es matar aquello que debería ser cultivado.
Mostrando entradas con la etiqueta filosofía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta filosofía. Mostrar todas las entradas
viernes, 15 de octubre de 2010
sábado, 9 de octubre de 2010
¿Qué es cultura?
Cada vez que toco este tema, salgo con las ideas más confusas, a veces pienso que la cultura se ha convertido en un baúl de sastre donde todo el mundo quiere meter sus intereses para darles renombre y con la esperanza de que la diosa fortuna, en forma de subvención gubernamental, se acuerden de ellos.
Como la declaración de los bienes culturales ha caido en manos de los políticos, asistimos a los más varipintos nombramientos de inmuebles culturales, aunque sean cuatro piedras carentes de todo vestigio de arte.
Capítulo aparte merece ciertas costumbres de algunos pueblos , cuando recaban el derecho de su existencia y el respeto que los demás les deben, porque hay que respetar la cultura de los pueblos. No, en el hecho cultura no tiene cabida todo aquello que se viene practicando, en el pueblo que sea, si esto no va encaminado a cultivar la persona, sus formas, sus acciones y el repeto por los derechos humanos y la sensibilidad que hay que tener con los animales.
No se puede justificar, en nombre de ninguna cultura, las guerras, la pena de muerte, la tortura, la pobreza, la miseria, esto es vandalismo puro y duro y totalmente injustificable, aunque hay quien quiera justificarlo, tapándolo con el falso y obscuro manto de su cultura.
Tampoco tiene nada que ver con la cultura los espectáculos carentes de todo valor artístico y moral, que lo único que manifiestan es una gran dosis de atrevimiento, expresiones desagradables, cuando no, formas grotestas y groseras, que a veces quieren hacernos pasar por programas artísticos. El arte no ataca el espíritu, sino que lo cultiva.
Como la declaración de los bienes culturales ha caido en manos de los políticos, asistimos a los más varipintos nombramientos de inmuebles culturales, aunque sean cuatro piedras carentes de todo vestigio de arte.
Capítulo aparte merece ciertas costumbres de algunos pueblos , cuando recaban el derecho de su existencia y el respeto que los demás les deben, porque hay que respetar la cultura de los pueblos. No, en el hecho cultura no tiene cabida todo aquello que se viene practicando, en el pueblo que sea, si esto no va encaminado a cultivar la persona, sus formas, sus acciones y el repeto por los derechos humanos y la sensibilidad que hay que tener con los animales.
No se puede justificar, en nombre de ninguna cultura, las guerras, la pena de muerte, la tortura, la pobreza, la miseria, esto es vandalismo puro y duro y totalmente injustificable, aunque hay quien quiera justificarlo, tapándolo con el falso y obscuro manto de su cultura.
Tampoco tiene nada que ver con la cultura los espectáculos carentes de todo valor artístico y moral, que lo único que manifiestan es una gran dosis de atrevimiento, expresiones desagradables, cuando no, formas grotestas y groseras, que a veces quieren hacernos pasar por programas artísticos. El arte no ataca el espíritu, sino que lo cultiva.
martes, 21 de septiembre de 2010
La injusticia de la igualdad
Con frecuencia recabamos una igualdad de trato para todos los ciudadanos, creyendo que es la forma más justa de actuar, pero esto hay que entenderlo y matizarlo mucho, so pena de caer en la injusticia que queremos evitar.
La justicia consiste en tratar a cada uno como se merece. Hay regímenes totalitarios que han practicado este igualitarismo, revestido de falsa justicia, y han llevado a su sociedad a la pobreza y a sobrevivir en la escasez. No han querido admitir que el hombre para superarse y avanzar en el progreso, necesita el aliciente de ver su trabajo recompensado justamente, nadie se molesta sin una compensación.
En la sociedad, es muy cómodo para el que organiza o manda medir con el mismo rasero a todos, sin pensar en las injusticias que se cometen al aplicar estos criterios, y sobre todo no se llega a pensar que esta forma de actuar induce a un empobrecimiento, a una falta de superación y a caer en una baja productividad. Hay que mantener un equilibrio entre productividad, comportamiento, superación y compensación.
La justicia consiste en tratar a cada uno como se merece. Hay regímenes totalitarios que han practicado este igualitarismo, revestido de falsa justicia, y han llevado a su sociedad a la pobreza y a sobrevivir en la escasez. No han querido admitir que el hombre para superarse y avanzar en el progreso, necesita el aliciente de ver su trabajo recompensado justamente, nadie se molesta sin una compensación.
En la sociedad, es muy cómodo para el que organiza o manda medir con el mismo rasero a todos, sin pensar en las injusticias que se cometen al aplicar estos criterios, y sobre todo no se llega a pensar que esta forma de actuar induce a un empobrecimiento, a una falta de superación y a caer en una baja productividad. Hay que mantener un equilibrio entre productividad, comportamiento, superación y compensación.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Stephen Hawking.-P-
Stephen Hawkig ha emitido una teoría en la que considera poder explicar la formación del universo, sin intervención de un ser superior. Enseguida han salido los líderes religiosos, los que viven de las religiones, contradiciendo dicha teoría, pero no la contradicen con argumentos ni mucho menos con evidencias, sino simplemente, con afirmaciones carentes de todo soporte que las puedan sustentar.
Desde los albores de la humanidad, el hombre se ha hecho esta trascendental pregunta: ¿existe un ser superior?.- A esta pregunta ha respondido de mil maneras, pero todas estas respuestas son subjetivas, opinables, ninguna ha conseguido una clarividencia convincente. Tan variadas han sido las respuestas que han dado origen a un gran número de religiones, obras humanas, usadas y manipuladas por sus jerarcas para ejercer un poder que les encumbre por encima del resto de los mortales, al considerarse representantes, en la Tierra, de ese ser superior.
Para el hombre sincero, la pregunta está todavía sin responder, la búsqueda de este ser superior está hoy tan latente como en los primeros tiempos de la humanidad. No nos sirven los dioses fabricados por los hombres, y por tanto, esta búsqueda sigue. Afirmar o negar esta existencia, yo lo considero una falta de sinceridad y de honestidad, no tenemos argumentos claros y evidentes para poder decantarnos en ninguno de los dos sentidos. Los testimonios de los hombres no nos sirven, porque nunca la humanidad ha tenido tantos conocimientos como hoy, y a pesar de todo, no logramos dar una respuesta adecuada a esta eterna pregunta. Por otra parte, todos conocemos la manipulación que han sufrido los hechos históricos, como para darles crédito.
Hawking no cae en la tentación de negar la existencia de un ser superior, tampoco lo afirma, lo que sí dice su teoría, es que la formación del universo se puede explicar por las leyes físicas, sin tener que recurrir a la intervención de un ser supremo. Esta teoría, si se confirmara su veracidad, no sería sino un caso más de hechos que la ignorancia de los hombres achacaban a dios, y que hoy conocemos que son hechos naturales.
Desde los albores de la humanidad, el hombre se ha hecho esta trascendental pregunta: ¿existe un ser superior?.- A esta pregunta ha respondido de mil maneras, pero todas estas respuestas son subjetivas, opinables, ninguna ha conseguido una clarividencia convincente. Tan variadas han sido las respuestas que han dado origen a un gran número de religiones, obras humanas, usadas y manipuladas por sus jerarcas para ejercer un poder que les encumbre por encima del resto de los mortales, al considerarse representantes, en la Tierra, de ese ser superior.
Para el hombre sincero, la pregunta está todavía sin responder, la búsqueda de este ser superior está hoy tan latente como en los primeros tiempos de la humanidad. No nos sirven los dioses fabricados por los hombres, y por tanto, esta búsqueda sigue. Afirmar o negar esta existencia, yo lo considero una falta de sinceridad y de honestidad, no tenemos argumentos claros y evidentes para poder decantarnos en ninguno de los dos sentidos. Los testimonios de los hombres no nos sirven, porque nunca la humanidad ha tenido tantos conocimientos como hoy, y a pesar de todo, no logramos dar una respuesta adecuada a esta eterna pregunta. Por otra parte, todos conocemos la manipulación que han sufrido los hechos históricos, como para darles crédito.
Hawking no cae en la tentación de negar la existencia de un ser superior, tampoco lo afirma, lo que sí dice su teoría, es que la formación del universo se puede explicar por las leyes físicas, sin tener que recurrir a la intervención de un ser supremo. Esta teoría, si se confirmara su veracidad, no sería sino un caso más de hechos que la ignorancia de los hombres achacaban a dios, y que hoy conocemos que son hechos naturales.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Ocultar la verdad
Muchas veces se confunde la mentira con el error y con ocultar la verdad, son tres conceptos diferentes, que voy a tratar de aclarar. Hay personas que cuando hablan sobre un tema, si se equivocan suelen decir: mentira, y a continuación rectifican el error. Aquí está mal usada la palabra mentira, porque lo que se ha cometido ha sido un error, no una mentira. Para que exista mentira debe haber intención de engañar, y en este caso no hay tal intención, porque inmediatamente se ha corregido el error.
Otras veces, se oculta la verdad a aquellos que no tienen el derecho de que nos sinceremos con ellos, sobre todo si nos hacen preguntas que rozan nuestra intimidad. Hay muchas fórmulas para practicar este ocultamiento, evasivas, mostrar ignorancia.... Otras veces se puede ocultar la verdad para evitar daños y perjuicios a otras personas, sobre todo, cuando no hay necesidad de comunicar hechos, que a todas luces acarrearían daños físicos o morales para otros. La buena convivencia social nos exige muchas veces realizar esta práctica, y es bueno que así lo hagamos.
Por último está la mentira, que según estudié en los tratados de ética, de mis años de estudiante, es, decir lo contrario de lo que se piensa, con intención de engañar. Así que para que haya mentira se deben dar estas dos condiciones, que lo que aseveramos no sea cierto, y además que tengamos la intención clara de engañar.
Otras veces, se oculta la verdad a aquellos que no tienen el derecho de que nos sinceremos con ellos, sobre todo si nos hacen preguntas que rozan nuestra intimidad. Hay muchas fórmulas para practicar este ocultamiento, evasivas, mostrar ignorancia.... Otras veces se puede ocultar la verdad para evitar daños y perjuicios a otras personas, sobre todo, cuando no hay necesidad de comunicar hechos, que a todas luces acarrearían daños físicos o morales para otros. La buena convivencia social nos exige muchas veces realizar esta práctica, y es bueno que así lo hagamos.
Por último está la mentira, que según estudié en los tratados de ética, de mis años de estudiante, es, decir lo contrario de lo que se piensa, con intención de engañar. Así que para que haya mentira se deben dar estas dos condiciones, que lo que aseveramos no sea cierto, y además que tengamos la intención clara de engañar.
domingo, 27 de septiembre de 2009
Las ideologías de unos pocos sacrifican a los pueblos
Tenemos que aprender de la historia, pero no lo hacemos ,y volvemos a tropezar una y mil veces en la misma piedra. Los pueblos adultos, no tanto por la edad, sino por la clarividencia de sus ideas, no se pueden dejar engañar por los falsos profetas que tratan de adoctrinarlos en beneficio propio y pintando de rosa aquello, que si tenemos que calificarlo con un color, tendríamos que decir que es del color de la maldad, si éste existiere, porque ningún otro color es malo.
Se sacrifica el bienestar de los pueblos, de las familias, de los ciudadanos, por defender unos idearios políticos que solo benefician al grupo que los impone. El ciudadano lo que quiere y necesita es vivir en paz, libertad para poder desarrollarse como persona, en una sociedad lo más justa posible, que le permita disponer de los medios necesarios para llevar una vida digna. Lo demás es muy secundario. Poco importa que gobierne un partido u otro, lo importante no es el quien, sino el como.
Tenemos pueblos conducidos por dirigentes que no les importa nada el bien de su pueblo, prefieren verlo sufrir, carecer de los medios más elementales de subsitencia, casa ,alimentos, médicos y medicinas, escuelas, etcétera... antes que desistir de su fanatismo ideológico.
Que no nos vendan sus intereses egoistas, disfrazados de patriotismos de independentismos, de liberaciones, de tanta parafernalia inventada para ocultar sus fines, que no son otros que el poder a su servicio, sin control de ningún estamento que les pueda frenar su ambición y su proceder arbitrario.
Criterio fundamental, el bienestar del pueblo, y esto no se puede sacrificar a ninguna otra opción.
Se sacrifica el bienestar de los pueblos, de las familias, de los ciudadanos, por defender unos idearios políticos que solo benefician al grupo que los impone. El ciudadano lo que quiere y necesita es vivir en paz, libertad para poder desarrollarse como persona, en una sociedad lo más justa posible, que le permita disponer de los medios necesarios para llevar una vida digna. Lo demás es muy secundario. Poco importa que gobierne un partido u otro, lo importante no es el quien, sino el como.
Tenemos pueblos conducidos por dirigentes que no les importa nada el bien de su pueblo, prefieren verlo sufrir, carecer de los medios más elementales de subsitencia, casa ,alimentos, médicos y medicinas, escuelas, etcétera... antes que desistir de su fanatismo ideológico.
Que no nos vendan sus intereses egoistas, disfrazados de patriotismos de independentismos, de liberaciones, de tanta parafernalia inventada para ocultar sus fines, que no son otros que el poder a su servicio, sin control de ningún estamento que les pueda frenar su ambición y su proceder arbitrario.
Criterio fundamental, el bienestar del pueblo, y esto no se puede sacrificar a ninguna otra opción.
sábado, 26 de septiembre de 2009
¿Es un mito la verdad?
La humanidad ha vivido y sigue viviendo de mitos, no se pregunta si estos mitos son reales o no. Si los mitos son atrayentes y agradables , los toma como propios y los inserta en su propia vida.
En el mundo del pensamiento religioso y social también existen sus propios mitos, agrandados por el correr del tiempo, pasan de generación a generación como doctrina probada y que nadie se atreve a poner en duda.
Uno de estos mitos sobre valorados y llevados a una excelsitud superlativa es el término verdad, la "verdad". Si profundizamos un poco en el tema, llegamos a la conclusión que el término verdad no tiene una entidad substancial, simplemente es aplicable como un calificativo, que como todos ellos, dependen del sustantivo y no tienen sentido por sí propios.
Cuánto se habla de la verdad, se personifica como la esencia del bien, de lo sublime, de lo excelso y no es así . Cuántas teorías se han emitido, a través de la historia, sobre este tema.....
Lo que realmente existen son las proposiciones verdaderas, pero esto no le añade nada de bondad ni maldad. Que un hecho sea verdadero no tiene otro aditivo moral que lo engrandezca o lo minimice. Los hechos son malos o buenos, al margen de que sean verdaderos o falsos. Hay hechos verdaderos, "verdades" moralmente perversas y otras que son éticamente buenas. Por lo que no hay que mitificar la verdad por la verdad.
En el mundo del pensamiento religioso y social también existen sus propios mitos, agrandados por el correr del tiempo, pasan de generación a generación como doctrina probada y que nadie se atreve a poner en duda.
Uno de estos mitos sobre valorados y llevados a una excelsitud superlativa es el término verdad, la "verdad". Si profundizamos un poco en el tema, llegamos a la conclusión que el término verdad no tiene una entidad substancial, simplemente es aplicable como un calificativo, que como todos ellos, dependen del sustantivo y no tienen sentido por sí propios.
Cuánto se habla de la verdad, se personifica como la esencia del bien, de lo sublime, de lo excelso y no es así . Cuántas teorías se han emitido, a través de la historia, sobre este tema.....
Lo que realmente existen son las proposiciones verdaderas, pero esto no le añade nada de bondad ni maldad. Que un hecho sea verdadero no tiene otro aditivo moral que lo engrandezca o lo minimice. Los hechos son malos o buenos, al margen de que sean verdaderos o falsos. Hay hechos verdaderos, "verdades" moralmente perversas y otras que son éticamente buenas. Por lo que no hay que mitificar la verdad por la verdad.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Desprecio a la materia
Cuando uno se pone a pensar y a hacer análisis de lo que ha sido su vida, de las influencias sufridas, de las teorías leídas, de las verdades incomprensibles enseñadas y admitidas sin demostración alguna, de la distinción entre lo malo y lo bueno, de tantos hilos con los que nos han tejido nuestra existencia, y si además, ahondas un poco en la historia y ves quienes han sido los creadores de toda esta palafernaria mental, llegas a la conclusión que la humanidad ha sido manipulada por unos pocos, en provecho propio, negando lo evidente y admitiendo e inventándose creencias y formas de vida totalmente irracionales, valiéndose del analfabetismo de las masas y por tanto de su fácil manejo y adoctrinamiento.
Sin conocimiento de las posibilidades que tiene la materia, la mente y el cuerpo humano, sin un estudio honrado y veraz se le ha desposeído de cualidades propias para asignarlas a creaciones inexistentes, y por lo mismo jamás demostradas.
Siempre se ha hablado mal de la materia, se le ha despreciado y olvidado como cosa mala o sin importancia. No se cómo se pueden hacer tales afirmaciones sin tener ni la más mínima idea
sobre la misma. Solo el fanatismo y la soberbia de creerse poseedores de la verdad única pueden explicar semejantes posturas en la vida.
Cada día, a base de un estudio y trabajo ejemplar, se descubren más cosas sobre el mundo en que vivimos y particularmente sobre nuestro cuerpo humano, que dejan muy a las claras las falsedades que nos han trasmitido de generación en generación para adoctrinarnos y someternos como a ovejas de un rebaño.
Cómo podemos hacerle caso a prácticas de la edad media, donde todo se endiosaba o se demonizaba sin más estudio científico, solamente guiados por una ambición desmedida de imponer el propio criterio a los demás.
Todavía nos queda mucho por descubrir sobre esta denostada materia. Cuántos científicos dedican su vida y el trabajo de cada día al estudio del universo, de la Tierra, del cuerpo humano, de las posibilidades de nuestro cerebro.
Sin conocimiento de las posibilidades que tiene la materia, la mente y el cuerpo humano, sin un estudio honrado y veraz se le ha desposeído de cualidades propias para asignarlas a creaciones inexistentes, y por lo mismo jamás demostradas.
Siempre se ha hablado mal de la materia, se le ha despreciado y olvidado como cosa mala o sin importancia. No se cómo se pueden hacer tales afirmaciones sin tener ni la más mínima idea
sobre la misma. Solo el fanatismo y la soberbia de creerse poseedores de la verdad única pueden explicar semejantes posturas en la vida.
Cada día, a base de un estudio y trabajo ejemplar, se descubren más cosas sobre el mundo en que vivimos y particularmente sobre nuestro cuerpo humano, que dejan muy a las claras las falsedades que nos han trasmitido de generación en generación para adoctrinarnos y someternos como a ovejas de un rebaño.
Cómo podemos hacerle caso a prácticas de la edad media, donde todo se endiosaba o se demonizaba sin más estudio científico, solamente guiados por una ambición desmedida de imponer el propio criterio a los demás.
Todavía nos queda mucho por descubrir sobre esta denostada materia. Cuántos científicos dedican su vida y el trabajo de cada día al estudio del universo, de la Tierra, del cuerpo humano, de las posibilidades de nuestro cerebro.
viernes, 7 de agosto de 2009
Hay que revisar nuestro comportamiento
La humanidad está dividida en grandes guetos, separados unos de otros, y que no se comunican sus conocimiemtos y menos sus formas de vivir, a estos grupos les llamamos civilizaciones. Cada uno enfoca los problemas de la vida de forma diferente, y sus vivencias no se parecen unas a otras lo más mínimo. Hay un prurito de no contaminación ideológica, por parte de los dirigentes, y esta postura los lleva a un empobrecimiento continuo y prolongado de su doctrina. Buscan más la seguridad que la verdad, y esta postura no es ética ni racional, pero sí muy cómoda para el que gobierna el grupo.
Las religiones se heredan de padres a hijos, por tradición. Las tradiciones gravitan sobre la humanidad y los individuos como pesadas losas y en muchos de los países, se imponen por la fuerza de la ley. Pero no solo las religiones, hay infinidad de prácticas, de toda índole, que realizamos porque es la tradición del pueblo.
¿Cómo se ha creado una tradición?.-¿ tanto respeto se merecen?.- Pues hagamos un breve análisis : Un día, un individuo o un grupo de personas se les ocurrió hacer tal o cual cosa, y a partir de ahí, se ha venido repitiendo en el tiempo, hasta nuestros días. Lógicamente, lo mismo que tal práctica tuvo un comienzo, puede tener un final. Pero ahondemos un poco más. Si las tradiciones son buenas y aceptadas por la ciudadanía, no hay problema alguno, puesto que no hay daño para nadie y además cuenta con la libre aceptación del pueblo. Pero todos conocemos las numerosas tradiciones, repartidas por nuestra geografía, que de buenas no tienen nada, muchas de ellas son auténticos atentados contra las personas, los animales o las cosas, y por tanto no las podemos admitir.
La tradición, a veces, se convierte en un enemigo de la justicia, la verdad y el progreso, y en estos casos tenemos que acabar con ellas. La tradición en sí, no debe tener fuerza moral alguna, la moral le vendrá del contenido y la esencia de las acciones que se realicen. Cerrar los ojos y decir que esto lo tenemos que hacer porque es una tradición, es una forma irracional de comportarse en la vida. Si somos personas inteligentes, tenemos que revisar nuestras tradiciones.
Hay tradiciones que implican malos comportamientos sociales y personales y tenemos que cambiarlos. Nunca el hombre ha estado mejor preparado que ahora, y por tanto, más capacitado para hacer una crítica objetiva, sin fanatismos ni intereses, que desvíen del recto juicio y de una conducta honesta y fructífera.
Otras de las razones que nos impide hacer esta revisión de nuestro comportamiento, es el miedo. Miedo a las represalias de aquellos que no piensan como nosotros, quizá porque están sacando ventaja de esta situación que vivimos, y no quieren que se cambie, de ninguna de las maneras. Miedo a sentirnos descolocados dentro del grupo social en el que nos movemos, y ser tildados de revolucionarios o poco solidarios con el pensamiento tradicional reinante.
Si nos remontamos a años atrás en nuestro país, o bien consideramos el estado actual de otros países, fuera de nuestro entorno, sabemos que salirse del pensamiento y práctica tradicional era y es castigado por la ley como un delito, de ahí, el temor que infundía en la gente el usar libremente su capacidad racional para juzgar aquellas cosas que se le imponían como obligatorias. No digamos nada si nos remontamos a siglos atrás, en aquellos tiempos peligraba la vida de los ciudadanos que se atrevían a manifestar la más mínima disensión con lo establecido por la ley o por la voluntad de los gobernantes.
La ignorancia, la falta de cultura y conocimientos impiden hacer valoraciones, críticas y razonamientos del vivir diario. Un pueblo ignorante vive de tradiciones.- decisiones tomadas por otros, en el tiempo.-de refranes, de costumbres, de píldoras mentales recetadas por los dirigentes de turno, con la finalidad de manejar una masa sumisa y adicta.
Mientras los pueblos no salgan de la ignorancia, no podrán aspirar a vivir una vida libre y digna de un ser racional.
La cuarta razón que apunto para no hacer una revisión de nuestro comportamiento es la comodidad. A veces vemos la necesidad de hacer tal o cual cosa, pero estamos muy cómodos, embarcados en una clase de vida, que cada vez nos va cortando más ideales y ganas de salir de la monotonía diaria.
Nos quejamos con frecuencia de que hay cosas que se deberían hacer de otra manera, no nos sentimos safistechos de cómo funcionan instituciones públicas y organismos privados, pero nos olvidamos de que para poner remedio a todas estas cosas, tenemos todos que detectarlas y contribuir, con los medios a nuestro alcance, a mejorar su funcionamiento. No podemos ser cómodos, hay que implicarse en el bien común.
tradición, temor, ignorancia y comodidad
Las religiones se heredan de padres a hijos, por tradición. Las tradiciones gravitan sobre la humanidad y los individuos como pesadas losas y en muchos de los países, se imponen por la fuerza de la ley. Pero no solo las religiones, hay infinidad de prácticas, de toda índole, que realizamos porque es la tradición del pueblo.
¿Cómo se ha creado una tradición?.-¿ tanto respeto se merecen?.- Pues hagamos un breve análisis : Un día, un individuo o un grupo de personas se les ocurrió hacer tal o cual cosa, y a partir de ahí, se ha venido repitiendo en el tiempo, hasta nuestros días. Lógicamente, lo mismo que tal práctica tuvo un comienzo, puede tener un final. Pero ahondemos un poco más. Si las tradiciones son buenas y aceptadas por la ciudadanía, no hay problema alguno, puesto que no hay daño para nadie y además cuenta con la libre aceptación del pueblo. Pero todos conocemos las numerosas tradiciones, repartidas por nuestra geografía, que de buenas no tienen nada, muchas de ellas son auténticos atentados contra las personas, los animales o las cosas, y por tanto no las podemos admitir.
La tradición, a veces, se convierte en un enemigo de la justicia, la verdad y el progreso, y en estos casos tenemos que acabar con ellas. La tradición en sí, no debe tener fuerza moral alguna, la moral le vendrá del contenido y la esencia de las acciones que se realicen. Cerrar los ojos y decir que esto lo tenemos que hacer porque es una tradición, es una forma irracional de comportarse en la vida. Si somos personas inteligentes, tenemos que revisar nuestras tradiciones.
Hay tradiciones que implican malos comportamientos sociales y personales y tenemos que cambiarlos. Nunca el hombre ha estado mejor preparado que ahora, y por tanto, más capacitado para hacer una crítica objetiva, sin fanatismos ni intereses, que desvíen del recto juicio y de una conducta honesta y fructífera.
Otras de las razones que nos impide hacer esta revisión de nuestro comportamiento, es el miedo. Miedo a las represalias de aquellos que no piensan como nosotros, quizá porque están sacando ventaja de esta situación que vivimos, y no quieren que se cambie, de ninguna de las maneras. Miedo a sentirnos descolocados dentro del grupo social en el que nos movemos, y ser tildados de revolucionarios o poco solidarios con el pensamiento tradicional reinante.
Si nos remontamos a años atrás en nuestro país, o bien consideramos el estado actual de otros países, fuera de nuestro entorno, sabemos que salirse del pensamiento y práctica tradicional era y es castigado por la ley como un delito, de ahí, el temor que infundía en la gente el usar libremente su capacidad racional para juzgar aquellas cosas que se le imponían como obligatorias. No digamos nada si nos remontamos a siglos atrás, en aquellos tiempos peligraba la vida de los ciudadanos que se atrevían a manifestar la más mínima disensión con lo establecido por la ley o por la voluntad de los gobernantes.
La ignorancia, la falta de cultura y conocimientos impiden hacer valoraciones, críticas y razonamientos del vivir diario. Un pueblo ignorante vive de tradiciones.- decisiones tomadas por otros, en el tiempo.-de refranes, de costumbres, de píldoras mentales recetadas por los dirigentes de turno, con la finalidad de manejar una masa sumisa y adicta.
Mientras los pueblos no salgan de la ignorancia, no podrán aspirar a vivir una vida libre y digna de un ser racional.
La cuarta razón que apunto para no hacer una revisión de nuestro comportamiento es la comodidad. A veces vemos la necesidad de hacer tal o cual cosa, pero estamos muy cómodos, embarcados en una clase de vida, que cada vez nos va cortando más ideales y ganas de salir de la monotonía diaria.
Nos quejamos con frecuencia de que hay cosas que se deberían hacer de otra manera, no nos sentimos safistechos de cómo funcionan instituciones públicas y organismos privados, pero nos olvidamos de que para poner remedio a todas estas cosas, tenemos todos que detectarlas y contribuir, con los medios a nuestro alcance, a mejorar su funcionamiento. No podemos ser cómodos, hay que implicarse en el bien común.
tradición, temor, ignorancia y comodidad
martes, 9 de junio de 2009
Vivir el presente
Cuando vuelvo la mirada atrás y pienso en la educación recibida en nuestra niñez y juventud, no me queda otro remedio que tomar el borrador y la tijera y borrar o cortar ciertos criterios y prácticas que nos inculcaron como buenas y que hoy no pasan el tamiz del más elemental juicio crítico. No es que critique la educación recibida,no, pero sí quiero corregir los errores cometidos.El hombre es hijo de su época y de los conocimientos de ésta, nuestros padres demasiado hicieron, con la carencia de medios que tenían, para ellos no va mi crítica, sino mi agradecimiento.
Con frecuencia nos inculcaban la importancia que tenían las cosas, que estábamos haciendo, pero no por su valor en sí, sino como siembra para el mañana. Poco importaba la vivencia del momento, todo había que proyectarlo para el futuro. La vida de entonces, parece que no tenía valor, era anodina y sin relevancia alguna. Hoy pensándolo bien, creo que esta forma de enfocar las cosas es un error, la vida hay que vivirla día a día, todos los días tienen el mismo valor y hay que vivirlos plenamente, no hay días preparatorios para otros en la vida. La vida tiene sus etapas y éstas se viven de distinta manera, según las circunstancias que les acompañen, pero todas hay que vivirlas como si fuera la única etapa de nuestra vida.
Tenemos que distinguir las etapas de nuestra vida y no cometer el error de quererlas vivir de la misma manera, cada una tiene sus circunstancias propias y no hay que vivir soñando y añorando los tiempos pasados, esto no nos lleva sino a la amargura y sobre todo a la pérdida de energía y ganas de seguir viviendo con alegría la etapa presente.
Con frecuencia nos inculcaban la importancia que tenían las cosas, que estábamos haciendo, pero no por su valor en sí, sino como siembra para el mañana. Poco importaba la vivencia del momento, todo había que proyectarlo para el futuro. La vida de entonces, parece que no tenía valor, era anodina y sin relevancia alguna. Hoy pensándolo bien, creo que esta forma de enfocar las cosas es un error, la vida hay que vivirla día a día, todos los días tienen el mismo valor y hay que vivirlos plenamente, no hay días preparatorios para otros en la vida. La vida tiene sus etapas y éstas se viven de distinta manera, según las circunstancias que les acompañen, pero todas hay que vivirlas como si fuera la única etapa de nuestra vida.
Tenemos que distinguir las etapas de nuestra vida y no cometer el error de quererlas vivir de la misma manera, cada una tiene sus circunstancias propias y no hay que vivir soñando y añorando los tiempos pasados, esto no nos lleva sino a la amargura y sobre todo a la pérdida de energía y ganas de seguir viviendo con alegría la etapa presente.
martes, 2 de junio de 2009
No ocultemos nuestros sentimientos
Hemos recibido una educación en la que manifestar los sentimientos está mal visto, tiene un tinte de debilidad, de poca hombría. Ya hace bastantes años que empecé a pensar por mi mismo, a crearme mi propia mentalidad, a escribir en mi mente con colores contrastados y escogidos libremente, nada de imposiciones. Previamente tuve que hacer una labor de limpieza, eliminando conceptos, prácticas y costumbres, para dejar la plana limpia y poder escribir de nuevo.
Una de las cosas que borré en mi dosier mental, es el tema que hoy me ocupa. ¿ Por qué hemos de ocultar nuestros sentimientos, como si fuera inhonesto el manifestarlos?.- Creo que es un error y un empobrecimiento de las relaciones humanas. Los sentimientos están llenos de veracidad, de fuerza, de calor, de espontaneidad, le dan vida a la mente, la hacen más flexible y más humana. Al manifestar nuestros sentimientos, engendramos confianza y amistad en nuestro interlocutor, rompiendo barreras, que muchas veces se han ido formando por el desconocimiento mutuo.
Presuponemos muchas cosas en nuestras relaciones humanas, demasiadas, diría yo. Hay padres que como es natural, en la gran mayoría de los casos, quieren mucho a sus hijos, pero pocas veces se lo manifiestan. Pierden una gran ocasión de empatizar con ellos y de proporcionarles momentos de alegría, al sentirse queridos y que se lo manifiesten. El sentirse querido es una apetencia universal que serena los corazones y los llena de paz y tranquilidad. Todos lo deseamos, desde el más pequeño hasta el mayor.
Hay sentimientos de alegría y otros de tristeza, y es bueno manifestar unos y otros. Los primeros hacen que nuestro gozo se multiplique conforme lo vamos comunicando a otras personas, por el contrario los sentimientos de tristeza, parece que al comunicarlos, se van repartiendo y fraccionando, de modo que esa comunicación nos sirve de liberación y consuelo.
No ocultemos nuestros sentimientos.
Una de las cosas que borré en mi dosier mental, es el tema que hoy me ocupa. ¿ Por qué hemos de ocultar nuestros sentimientos, como si fuera inhonesto el manifestarlos?.- Creo que es un error y un empobrecimiento de las relaciones humanas. Los sentimientos están llenos de veracidad, de fuerza, de calor, de espontaneidad, le dan vida a la mente, la hacen más flexible y más humana. Al manifestar nuestros sentimientos, engendramos confianza y amistad en nuestro interlocutor, rompiendo barreras, que muchas veces se han ido formando por el desconocimiento mutuo.
Presuponemos muchas cosas en nuestras relaciones humanas, demasiadas, diría yo. Hay padres que como es natural, en la gran mayoría de los casos, quieren mucho a sus hijos, pero pocas veces se lo manifiestan. Pierden una gran ocasión de empatizar con ellos y de proporcionarles momentos de alegría, al sentirse queridos y que se lo manifiesten. El sentirse querido es una apetencia universal que serena los corazones y los llena de paz y tranquilidad. Todos lo deseamos, desde el más pequeño hasta el mayor.
Hay sentimientos de alegría y otros de tristeza, y es bueno manifestar unos y otros. Los primeros hacen que nuestro gozo se multiplique conforme lo vamos comunicando a otras personas, por el contrario los sentimientos de tristeza, parece que al comunicarlos, se van repartiendo y fraccionando, de modo que esa comunicación nos sirve de liberación y consuelo.
No ocultemos nuestros sentimientos.
domingo, 10 de mayo de 2009
El Radicalismo
A veces, vemos conductas tan radicales, que nos preguntamos: y ¿ esto por qué?.- Si analizamos al personaje o personajes de estos comportamientos, veremos que han sido educados en un radicalismo extremo, o bien ellos se han puesto por meta un modelo radical, que según su convencimiento, es la forma que más le llena su vida.
Pero analicemos un poco. ¿Qué es el radicalismo?.-¿ Por que existe?.- El radicalismo es la supervaloración personal de una idea, conducta, forma de ser o de hacer, con el desprecio e infravaloración, por consiguiente, de todo el resto de cosas. Esta supervaloración no es racional ni objetiva ni inteligente, no se obtiene de una reflexión comparativa entre las diversas opciones, simplemente, se crea y se practica, muchas veces o casi siempre,como trampolín para conseguir sujetos dispuestos a defender las ideas o las organizaciones hasta límites irracionales y perversos. Se inculca en la educación como un "supervalor", aquello que en realidad, es una antitesis de todo valor ético.
El peligro del radicalismo es que es aprovechado para realizar acciones violentas, engañando al que las comete con satisfacciones futuras supraterrenales, como sucede con los jóvenes que fanatizan los terroristas islámicos para cometer toda clase de atentados. El radicalismo es un empobrecimiento de la mente humana.
Otra clase de radicalismo es el fanatismo religioso, que considera su religión como la única verdadera, excluyendo a las demás y negándoles el derecho a la existencia, porque son falsas,y el error es un mal que hay que evitar a toda costa. Pero dentro de las religiones más moderadas, también nos encontramos con ciertos practicantes, que llevan hasta el extremo ciertas creencias o prácticas, cayendo en un radicalismo esteril que solamente conduce a la insatisfacción moral, una vez descubierta la falta de enjundia ética, sobre la que se sustenta.
La juventud es una etapa de la vida muy propensa a caer en un radicalismo más o menos acentuado. Los dirigentes de los grupos sociales o religiosos lo saben muy bien y aprovechan esta fuerza juvenil para implicarla en acciones, que en una etapa más madura de la vida no aceptarían. Una personalidad madura dificilmente cae en el radicalismo, al hacer un análisis de las ideas y de los hechos, encontrará que no hay razón para la sobrevaloración, que las cosas se pueden hacer de muchas maneras, que hay muchos caminos para llegar a buen término y muchas ventanas por donde entre la luz que necesitamos para no tropezar y caer. La misma luz tiene un variado espectro que nos permite alumbrarnos con las tonalidades adecuadas a cada situación.
Pero analicemos un poco. ¿Qué es el radicalismo?.-¿ Por que existe?.- El radicalismo es la supervaloración personal de una idea, conducta, forma de ser o de hacer, con el desprecio e infravaloración, por consiguiente, de todo el resto de cosas. Esta supervaloración no es racional ni objetiva ni inteligente, no se obtiene de una reflexión comparativa entre las diversas opciones, simplemente, se crea y se practica, muchas veces o casi siempre,como trampolín para conseguir sujetos dispuestos a defender las ideas o las organizaciones hasta límites irracionales y perversos. Se inculca en la educación como un "supervalor", aquello que en realidad, es una antitesis de todo valor ético.
El peligro del radicalismo es que es aprovechado para realizar acciones violentas, engañando al que las comete con satisfacciones futuras supraterrenales, como sucede con los jóvenes que fanatizan los terroristas islámicos para cometer toda clase de atentados. El radicalismo es un empobrecimiento de la mente humana.
Otra clase de radicalismo es el fanatismo religioso, que considera su religión como la única verdadera, excluyendo a las demás y negándoles el derecho a la existencia, porque son falsas,y el error es un mal que hay que evitar a toda costa. Pero dentro de las religiones más moderadas, también nos encontramos con ciertos practicantes, que llevan hasta el extremo ciertas creencias o prácticas, cayendo en un radicalismo esteril que solamente conduce a la insatisfacción moral, una vez descubierta la falta de enjundia ética, sobre la que se sustenta.
La juventud es una etapa de la vida muy propensa a caer en un radicalismo más o menos acentuado. Los dirigentes de los grupos sociales o religiosos lo saben muy bien y aprovechan esta fuerza juvenil para implicarla en acciones, que en una etapa más madura de la vida no aceptarían. Una personalidad madura dificilmente cae en el radicalismo, al hacer un análisis de las ideas y de los hechos, encontrará que no hay razón para la sobrevaloración, que las cosas se pueden hacer de muchas maneras, que hay muchos caminos para llegar a buen término y muchas ventanas por donde entre la luz que necesitamos para no tropezar y caer. La misma luz tiene un variado espectro que nos permite alumbrarnos con las tonalidades adecuadas a cada situación.
¿Creamos nuestros deseos?
La mente del hombre se ha desarrollado, desde el hombre primitivo hasta la actualidad, de una manera superlativa, pero dentro de este desarrollo hay lagunas de falta de lógica, recodos donde guarda ciertas "triquiñuelas", que usa para no hacer crítica objetiva, justa y valiente a costumbres y creaciones mentales, que nada tienen que ver con la verdad objetiva, parece ser que tiene miedo a romper moldes, que el devenir de la historia ha fabricado, sin fundamento racional, pero que han servido a ciertos grupos para conseguir, primero el poder sobre los demás, y segundo perpetuarse en él.
En la mitología griega, dentro de su mundo de dioses y héroes, fruto de la creación de la mente humana y de la explicación irreal de los sucesos naturales e históricos, siempre aparece el anhelo del hombre por un aura de grandeza, que lo sublime y lo separe, de alguna manera, de la pobre situación en que se halla, y esta tendencia lo lleva a crearse un mundo placentero, con personajes poderosos, ricos, bellos, y su gran anhelo será el participar de este mundo, si no de una forma real, sí de una forma mítica. Este gran deseo de participar en la vida de los dioses, se empieza a cumplir con la creación del héroe, más cercano, y puente entre el dios y el hombre.
Somos descendientes y herederos de griegos y romanos, e ideológicamente hemos cambiado muy poco en la raiz de nuestro pensamiento. Hemos creado formas nuevas, pero las estructuras las hemos conservado. Hemos cambiado dioses por dioses y héroes por héroes. Seguimos creando y considerando como real lo que deseamos que lo fuera ,o aquello que grupos interesados nos inculcan. Nos gusta, tener nuestros momentos de evasión, transladándonos por momentos,a un mundo irreal, pero que nos hace olvidar las penurias que padecemos en el actual.Y mientras más se acrecienta la situación de pobreza mental y física, mayor es el deseo de salir de este estado, recurriendo a la evasión del mundo placentero,creado por nuestros deseos.
En la mitología griega, dentro de su mundo de dioses y héroes, fruto de la creación de la mente humana y de la explicación irreal de los sucesos naturales e históricos, siempre aparece el anhelo del hombre por un aura de grandeza, que lo sublime y lo separe, de alguna manera, de la pobre situación en que se halla, y esta tendencia lo lleva a crearse un mundo placentero, con personajes poderosos, ricos, bellos, y su gran anhelo será el participar de este mundo, si no de una forma real, sí de una forma mítica. Este gran deseo de participar en la vida de los dioses, se empieza a cumplir con la creación del héroe, más cercano, y puente entre el dios y el hombre.
Somos descendientes y herederos de griegos y romanos, e ideológicamente hemos cambiado muy poco en la raiz de nuestro pensamiento. Hemos creado formas nuevas, pero las estructuras las hemos conservado. Hemos cambiado dioses por dioses y héroes por héroes. Seguimos creando y considerando como real lo que deseamos que lo fuera ,o aquello que grupos interesados nos inculcan. Nos gusta, tener nuestros momentos de evasión, transladándonos por momentos,a un mundo irreal, pero que nos hace olvidar las penurias que padecemos en el actual.Y mientras más se acrecienta la situación de pobreza mental y física, mayor es el deseo de salir de este estado, recurriendo a la evasión del mundo placentero,creado por nuestros deseos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
