jueves, 21 de septiembre de 2017

No a los gobiernos débiles.

Los gobiernos débiles no interesan a los ciudadanos, porque tienen que estar más pendientes de su estabilidad que de gobernar. La experiencia nos demuestra que un gobierno débil, en minoría, siempre es blanco del chantaje, del compadreo, de la manipulación, de las concesiones injustas.
Hoy me voy a atrever a dar una opción, entre las varias que pueda haber, para evitar este gran inconveniente. Aunque claro está, siempre nos toparemos con el muro de los intereses de los políticos, que sistemáticamente se opondrán a dejar de gozar de sus tejemanejes, priorizando sus intereses a los del pueblo, por eso no quieren tocar el statu quo actual. Pues bien yo propondría que si no sale mayoría absoluta de las urnas, se forme un gobierno de coalición, cuyos miembros entren en proporción al número de escaños obtenidos en las elecciones. Esta fórmula requiere políticos honestos que velen por el pueblo, por encima de cualquier otro interés

No me gustan estos tiempos.

No me gustan estos tiempos, por lo que se refiere al ambiente increspado que está creando la nueva política. La vida es demasiado corta y muy valiosa para despilfarrarla en luchas internas, haciendo el ambiente social irrespirable y muy desagradable. Estamos volviendo, por la mala labor de los políticos, a un clima muy parecido al que precedió a la guerra civil. Creiamos que se había aprendido la lección, pero estos neonatos para la política no saben nada de historia y de sus consecuencias

Calle Pedrajas

Granito, cal y empedrado,
losas cubrían tus aceras,
calle donde yo nací
en tristes años de guerra.

El "batior" a la entrada
de la casa, en la puerta,
que defiende de las aguas
cuando vienen las tormentas.

Donde las vacas y cerdos
hollaban tus firmes piedras,
y salían por la mañana
para pastar en las cercas.

Y al atardecer volvían
a la "enramá", con presteza,
pues llegando al torilejo,
el porquero daba suelta.

Los carros echaban chispas
al chocar contra las piedras,
y el tentemozo bailaba
chirriando cual corneja.

Calle Pedrajas

En las noches de verano,
cuando el calor fuerte aprieta,
las mujeres, a la calle,
salen buscando la fresca.

Sentadas en la calzada,
contemplando las estrellas,
pasan el rato cascando,
saludando al que se acerca.

Los niños saltan alegres,
las niñas al corro juegan,
cantado coplas antiguas
 oídas a sus abuelas.              

Otras veces los chiquillos
buscan la luz de la acera
y sentados, silenciosos,
narran cuentos y leyendas.

Así era mi calle Pedrajas
allá por los años cuarenta.

Juan Rosales Jurado

Complacencia

Complacencia

No malgaste tu vida pretendiendo
conquistar posiciones encumbradas,
y subir obligado los repechos,
y escalar con tu esfuerzo las montañas.

No siempre lo más alto es placentero,
ni los llanos  dejan de llenar tu alma,
que las bellas flores y los ríos                  
en la planicie florecen y descansan.                                  

Buscar metas  ficticias  en la vida,
renunciando a tu complacencia amada
es errar los senderos y la vía

para llegar a la meta deseada,
donde reina la paz y la alegría,
que complacen al humano en su morada.
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Pinceladas 126

          Pinceladas 125
  • La realidad hay que contemplarla sin gafas ideológicas, que lo que hacen es deformarla.
  • Es muy bonito  reírse con otro, pero muy feo reírse de otro.
  • Los políticos, que deliberadamente incumplen las leyes, deberían ser separados de la política.
  • Las personas tienen el derecho a desahogarse, pero a la hora de votar el desahogo es un mal consejero.   
  • Toda guerra, de la clase que sea, solamente lleva a la destrucción.
  • La desesperanza nubla la mente y tuerce los caminos.
  • Aprecia las ideas y los hechos que te ayudan a vivir mejor.
  • La entrega de la vida siempre ha de ser un acto totalmente voluntario.
  • Si no te molestas en pensar lo que te conviene, serán otros los que te den sus recetas.
  • A veces las contingencias son más determinantes que las razones.
  • Una educación rectilínea termina por crear personalidades empobrecidas.
  • Estudiar para pasar un examen es trabajar para el olvido.
  • Estos tiempos están pidiendo con urgencia un cambio radical en la enseñanza.
  • No anheles las cosas con excesiva vehemencia, porque si no logras conseguirlas, corres el peligro de descorazonarte.
  • El pesimista es el que siempre inclina la balanza hacia la izquierda, el optimista hacia la derecha y el realista trata de mantenerla en el centro.
  • Seriamos mucho más felices si no retorciéramos tanto la vid
  • El poderoso siempre busca pedestales, humanos o materiales, para sobresalir más.
  • Es de personas altruistas estar a disposición de todos, pero no ser vasallo de ninguno.
  • El odio infecta más las heridas producidas por las ofensas.
  • Hay que ver los humanos lo que retorcemos algunos temas, cuando tendríamos que tratarlos con la máxima naturalidad.

Centro

La inmensa mayoría de los españoles está curada de extremismos radicales que solamente conducen a la confrontación y a crear un clima de desasosiego e incertidumbre incapaz de ofrecer una paz y tranquilidad ciudadana. Sin esta base, la economía, motor de un país, no tiene confianza para tomar los riesgos de inversión necesarios para poder crear los puestos de trabajo necesarios y la  generación de riqueza. Y sin ésta, la clase sufridora siempre es la misma: el pueblo.
Las minorías radicales irán reduciéndose más, en la medida que disminuya el paro y crezca el empleo justamente remunerado, aunque se hagan oír como si verdaderamente fueran más numerosas. Hoy los españoles oscilamos entre el centro derecha y el centro izquierda. Esta posición centrada le da una estabilidad, una flexibilidad, y una  sensatez.
Los partidos radicales, se inventan fantasmas para poder arañar votos, pero los votantes no van por ahí. El PSOE se ha olvidado últimamente que la mayoría de sus votantes están en el centro izquierda, se radicalizó y ha ido perdiendo votos en las sucesivas elecciones, y parece que esa es la tónica, según las encuestas. Esperamos por bien de todos que las aguas vuelvan a su cauce.

Los numantinismos

Los numantinismos, en pleno siglo XXI, es una antigualla ineficaz y perniciosa que no tiene sentido. Con la extensión de la cultura a todas las clases del pueblo, la visión de la realidad, la valoración de las cosas y la búsqueda de lo más conveniente, deben dejar fuera de uso un radicalismo ciego, que en el fondo lo que oculta es torpeza y soberbia. Pero todavía quedan en la población española grandes bolsas de de numantinismo que son incapaces de valorar  con equidad y saber escoger entre lo malo y lo peor.