lunes, 2 de noviembre de 2009

La feria de mi niñez.Pozoblanco



Todo el año ahorrando
dinero para la feria,
metiéndolo en la alcancía
esperando si ésta llega.

Perras gordas y reales
y alguna que otra peseta
y también las perras chicas,
todo vale "pa" la feria.

Los domingos y festivos,
los padres y las abuelas
algunas perras nos daban
para gastar en la fiesta.

Ahorrábamos con esmero,
aunque mucho nunca era,
metiéndolo en la alcancía
hasta que llegue la feria.

Si ayudando a algún vecino,
nos donaba alguna perra
enseguida la guárdabamos
en la hucha de madera.

Jugábamos a los bolos ,
al llegar la  primavera ,
y hacíamos nuestros negocios
poniéndolos a la venta..

Todo para la alcancía,
nos esperaba la feria,
los caballitos corriendo
y el carrusel de primera.

El circo con sus payasos,
el domador con sus fieras,
el trapecista saltando,
el tambor y las trompetas.

Los tratos de los gitanos
el tablao con sus ventas,
queriendo pasar por joven
una yegua que es muy vieja .

El turronero paciente,
con su mesa de madera
y los  bloques de turrón
macizos como las piedras.

Los vendedores de botas,
capotes y mantas gruesas,
y los que vienen del campo
sus precios les regatean.

En las corridas de toros
estábamos a la espera,
porque en el último toro
la puerta quedaba abierta.

Caramelos y arropías
todos valen una perra,
y la entrada de los circos
te cuestan una peseta.

Cuando llegaba septiembre,
al comienzo de la feria ,
rompíamos la alcancía
para gastar las pesetas.


Romería Virgen de Luna

Ermita de la Virgen de Luna
Virgen de Luna. Pozoblanco



Por las calles de mi pueblo
el tambor va repicando,
seguido de los muchachos
que van bailando y saltando.

La comitiva se para
en la puerta de un hermano,
los chicos hacen un baile
antiguo y un poco extraño.

La familia de la casa,
cuando el baile ha terminado,
con almendras y bellotas
premian a los que han danzado.

Día de la romería

Engalanados jinetes
en elegantes caballos,
formando la romería,
se acercan al santuario.

Carretas con la familia
tiradas por mulos blancos
forman una comitiva
por la Jara caminando.

Y los romeros a pie
el camino van trazando
entre cantos y sonrisas,
la Virgen está esperando.

Las encinas extrañadas,
por ver su campo ocupado,
preguntan a sus vecinas:
¿Qué es lo que está pasando?.

Cuando llegan a la ermita
los romeros ya cansados
saludan a la Señora
y a rezar son invitados.

Después de la santa misa,
por los campos aledaños
los romeros se dispersan
para comer sus hornazos.

Ya comenzada la tarde,
el regreso ha comenzado,
la Virgen llevan a hombros
camino de Pozoblanco.

Los cofrades la acompañan,
su fiel escolta han formado,
y en el camino se paran
para hacer algún descanso.

Llegando al Arroyo Hondo,
el pueblo se ha congregado
esperando a su patrona
para ofrecerle su hornazo.

En procesión ordenada,
por el pueblo van bajando
a la parroquia matriz
donde la están esperando.

Aquí estará cuatro meses,
y cuando el tiempo ha pasado
retornará hasta su ermita
partiendo de  Pozoblanco.