lunes, 16 de octubre de 2017

Malos mimbres





Con malos mimbres no se puede fabricar un cesto de calidad, pronto se degenera y termina por romperse. Pues eso le está pasado a nuestra democracia en estos últimos años. Han proliferado pequeños partidos radicales, aprovechándose del malestar de la gente, a causa de la crispación generada por la crisis económica, y su efecto más pernicioso:el paro.

Pero esta proliferanción de agrupaciones políticas no están demostrando haber nacido para solucionar los problemas del país, sino para empeorarlo, y digo esto, porque no se ve que colaboren en nada útil y tendente a mejorar el estado de los ciudadanos, toda su política es la de la confrontación, y la destrucción de las instituciones democráticas, saltándose a la torera todas las leyes que les impiden sus tácticas destructivas.

La democracia es una forma de gobierno muy delicada, y la libertad, que permite a sus ciudadanos, se le puede virar en contra, por lo que los gobiernos y la judicatura deben estar en una vela constante, para que esto no suceda. Creo que esta vigilancia ha fallado, sobre todo en estos últimos años.

La democracia no puede existir sin unas reglas de juego, cada uno puede pensar como quiera, pero a la hora de tomar parte del gobierno de cualquier institución debe respetar todas las leyes, y de manera especial la constitución. Es un contrasentido que existan partidos legalizados, y que no admitan ni la constitución ni parte del estamento jurídico, esto está fuera de toda lógica.