lunes, 29 de julio de 2019

EL CAMINO DE LA VIDA

Todos somos operantes
de nuestro propio camino,
vamos trazando la ruta
de nuestro propio destino.

Tortuoso o deslizante,
montañoso o rectilíneo,
en el valle o en la cumbre
o al borde del precipicio.

Con cintas negras de asfalto
o calzada de granito,
o simplemente la tierra
cubre,  a nuestro paso, el piso.

Con paradas y descansos,
con miradores bellísimos,
con vistas de amaneceres
y entre vergeles floridos.

Pero hay quien prefiere las sombras,
la obscuridad, y el delirio
le aparta de construir,
con sensatez, su camino.

Hay quien prefiere el desierto,
encarnado en beduino,
donde el viento forma dunas,
borrando lo construido.

Pero a veces encontramos
cruces en nuestro camino,
interferencias malignas
que socavan lo erigido.

Unos lo hacen más largo,
otros acortan su sino,
pero todos ponen fin
al trazo de su camino.








jueves, 18 de julio de 2019

El arroyo de la vida

Deja correr el arroyo,
que ha nacido en la montaña,
que salte entre laberintos,
y libre  vierta su agua.

Pues él se abrirá camino
entre empinadas montañas,
y vencerá los obstáculos
que se opongan a su marcha.

Nadie podrá detenerlo,
y aunque le pongan murallas,
no lograrán que su vida
lleve una existencia en calma.

La vida corre a raudales,
le sale de las entrañas,
y la siembra en sus orillas
y en el seno de sus aguas.

Lucha si quieren cortar
su limpio cauce que mana,
nunca se da por vencido,
siempre gana la batalla.

Serpentea por los montes
entre lomas y cañadas,
rompiendo traza el camino
hasta llegar a su casa.

Allí le espera, grandioso,
un río de inmensas aguas,
que lo abraza, complacido,
al penetrar en su casa.







lunes, 15 de julio de 2019

Amor de madre


Le dedico este poema a
todas mis amigas que
tienen el gran honor de ser madres,
ese ser entrañable que todos
llevamos en nuestro corazón.

MADRE

No me pidas un poema
que te defina una madre,
que mis palabras son torpes,
y no podré contentarte.

Pídeselo a las deidades,
a las que todo lo saben,
seguro que te dirán
que tu petición no es fácil.

O pídele al escultor
que esculpa un corazón grande,
infinito, generoso,
donde todo el mundo cabe.

O al joyero que fabrica
filigranas con su arte,
que la gema más preciosa
en un corazón engarce.

O al jardinero que cuida,
con esmero y buen talante,
las flores de su jardín,
que plante una rosa grande.

O al pintor de las sonrisas,
de miradas agradables,
de bellos ojos que miran
y que te cambia el semblante.

O pídeselo también
al hacedor de los mares,
que la más bellas sirenas
canten loas a la madre.

O al sabio que desentraña
la vida con su mensaje,
dile si ha encontrado algo
que se parezca a una madre.

No hay nada por más que busques,
ni en los cielos ni en los mares,
que sea más entrañable
que el corazón de una madre.








sábado, 13 de julio de 2019

Dos luces

Dos luces tenemos todos,
que guían nuestro cerebro,
una alumbra la razón,
la otra, los sentimientos.

Sus ráfagas luminosas
clarifican los senderos,
que en la vida transitamos
en nuestro largo trayecto.

Juntas nos hacen vivir,
siguiendo un camino recto,    
sin que perdamos el norte
en este escenario nuestro. 
 
Pero si no hay armonía
entre sus vivos reflejos,          
y una quiere dominar
a la otra, en este juego,

Se pierde la claridad,
se torna el camino ciego,
y las tinieblas dominan
la decisión del cerebro.                     

lunes, 8 de julio de 2019

Invitacion a las abejas.

Vivo entre flores y plantas,
un edén sobre la Tierra,
todo el día me acompañan
en mi soledad postrera.

Yo las cuido con esmero,
las mimo, y ellas, coquetas,
tornan sus bellas corolas
y me sonríen contentas.

Pero no sólo es mi casa,
más que mía es de las abejas,
de los mirlos enlutados
y de las aves trigueñas.

Las flores abren sus pétalos
irradiando su belleza,
y reclaman a porfía
el pose de las abejas.

Son invitadas de honor,
de mi jardín son las reinas,
ellas visitan las flores
volando hacia sus colmenas.

Polen llevan en sus patas,
cargadas van las obreras,
intercambian generosas
el néctar por rica siembra.

Simbiosis que produce
dulces frutos en la tierra,
y semillas a raudales,
que recubren la floresta.

La semilla es un milagro
que crea la naturaleza,
bebés plantas que dormitan,
si Ceres no los despierta.

Pero si el agua las baña
en cuna de blanda tierra,
se desperezan,  y brotan
plántulas verdes y tiernas.
                  
Abejas de mi jardín , 
 sois aladas mensajeras
de la vida que renace,
 cada año, en primavera.