domingo, 14 de marzo de 2010

Fuegos de la Cruz. Los Realejos

La bóveda de los cielos
la cara se está lavando,
se prepara a recibir
la visita de Vulcano.

Gran corte de bellos hijos
le acompañan, entubados,
hasta que la clara noche
los reclama con su manto.

Son genios que un mago sabio
en redomas ha guardado
para darles libertad
en estas cruces de mayo.

Vestidos de mil colores
con trajes de luz y encanto,
se pasean por los cielos
con voces de timbre bajo.

El valle es un candelabro
de mil brazos entorchados
que deslumbra y entretiene
a miles de ciudadanos.

La luz se ha vuelto coqueta,
con el fuego se ha casado,
y su vestido de novia
Hefesto se lo ha bordado.

El Teide abre sus ojos
pendiente del espectáculo,
y se enfada con las nubes
si no le dejan ver claro.

Han salido de su seno
con un permiso prestado
para que adornen la casa
que él cuida desde lo alto.

Todo el valle se ilumina
la noche viste de blanco,
palmeras suben al cielo,
volutas de luz bailando.

Arabescos de colores
los fotones van pintando,
arte efímero que muestra
esplendor, belleza, encanto.

Así es la fiesta que vemos,
así es la fiesta de mayo,
que Los Realejos celebra
por tradición, cada año.



Entendimiento

No se consigue la paz
entre los hombres de un pueblo,
ni su entendimiento mutuo
con guerras, peleas o duelos.

Hay que dialogar unidos
buscando siempre el consenso
y unir las fuerzas de todos
para gobernar los pueblos.

Es difícil conseguir
y llegar a buen acuerdo
si no se busca la luz
a través del pensamiento.

No pueden quedar varados
los antiguos sentimientos,
sembrados de odios que dañan
el porvenir de los pueblos.

Es hora de abandonar
pasados dogmas, que luego,
nos llevan a crear doctrinas
que engendran mil sufrimientos

que destruyen, con rencor,
y negros odios eternos,
la concordia y paz serena
que todos juntos queremos.

Demos descanso al pasado,
buscando siempre lo bueno,
desechemos las semillas
que cizaña produjeron.

No es buen clima respirar
fanatismo que no deja
contemplar la realidad,
porque él mismo, la falsea.

Es imposible entenderse
con el que pone primero
su ambición e ideología
que los valores sinceros.

No se puede hacer historia
rompiendo vidas, ni sueños,
nadie es dueño de la vida
ni de ajenos sentimientos.