domingo, 4 de noviembre de 2012

El ladrillo y el asfalto pueden esperar

El ladrillo y el asfalto pueden esperar, lo que atañe diariamente a la vida de los ciudadanos no.
No hay criterios claros a la hora de hacer una prioridad de objetivos en la crisis que vivimos, sino que muchas veces predomina el criterio del egoísmo, lo mio tiene que ser lo primero por encima de todo.

Los recortes de los presupuestos del Estado han llegado a todas partes, pero su aceptación ha sido recibida de modo diferente por las autonomías y ayuntamientos. Debe regir un criterio que prevalezca sobre los demás, y este criterio es: primero las personas y después las cosas. Pero este criterio no se está aplicando en muchísimos casos, y estamos asistiendo todos los días a sucesos muy desagradables e injustos.

Hay que poner un freno al desahucio de la vivienda de los ciudadanos. El gobierno tiene que sacar una ley de moratoria de esta situación y esperar tiempos mejores. Los bancos no pueden estar recibiendo dinero público con una mano y asfixiando con la otra a los ciudadanos de los que reciben ese dinero, y total para qué, para hacer un stock de inmuebles muertos, que no producen nada. Hay que esperar algo más, hay que tener paciencia y decirle a Europa que espere.

Por otra parte, hay políticos que están montando la de Dios es Cristo, porque han visto mermadas sus arcas y no le llega el dinero para realizar los proyectos que tenían programados con antelación. A estos políticos,
habría que recordarles dos cosas: la primera, que seguramente  el dinero que les falta hoy, se lo gastaron con antelación, antes de tiempo, y la segunda, que hay cosas que pueden esperar. Las cosas pueden esperar, las personas no.

El consejero de educación del gobierno de Canarias parece que no se ha enterado de la situación crítica que estamos viviendo y exige dinero al gobierno central para construir 20 nuevos centros docentes. Mire Vd. señor consejero: no hay ningún alumno en Canarias sin escolarizar, desde hace muchos años. Todos deseamos la mejora de los edificios y la sustitución de aquellos que con el tiempo se van deteriorando, pero este es un problema que puede y debe esperar ante otras necesidades más perentorias. Si exigiera ese dinero para dar de comer a los que no tienen, dar vivienda a los que se quedan sin ella, yo sería el primero en sumarme a su petición, pero para cosas que pueden esperar no. Hay que priorizar con sentido de la justicia y de la solidaridad. Aprenda esa lección.





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